Conversaciones en el andamio. La política carcome. Por Francisco Gómez Valencia

La política carcome.

«Lo dijo el fiscal Luzón mientras recomendaba la crucifixión para los tres delincuentes en el Tribunal Supremo. La política lo carcome todo»

Lo dijo el fiscal Luzón mientras recomendaba la crucifixión para los tres delincuentes en el Tribunal Supremo. La política lo carcome todo (y a estos tres se les ha ido la mano, la olla y la poll*).

A diferencia de lo que defiende nuestra casta política actual, esta en sí misma carcome los cimientos de nuestra civilización. Mi Isabelita” también utiliza ese mismo término cuando habla del sanchismo” pero que quieren que les diga, la oigo hablar del mestizaje y en este sentido me toca las narices a mí y a millones de madrileños y por tanto españoles, muy españoles porque la absoluta intervención de todo lo que concierne al ser humano desde posicionamientos ideológicos (incluidos los liberales), desintegra las bases antropológicas que nos hicieron ser una Nación basada en la familia, la religión y el trabajo digno como principios básicos, y la educación cimentada a su vez sobre todos ellos.

¿Pedro, tú sabes qué es una Nación? Supongo que recordarán las categóricas palabras que Patxi le decía al otro durante aquel debate a tres entre ellos dos y Susana Díaz. Aquella lucha de saunas durante sus primeras primarias (televisadas por cierto) a la secretaría general de la PiSOE fue legendaria. Con el paso de los años hoy sabemos que ese paripé fue el germen del pedrismo”. Esa terna de caraduras llevan pitorreándose del personal hasta el día de hoy por lo que podemos afirmar que se trata de otro hito español. ¿Son culpables? No, ya lo ha dicho el fiscal. No hay indicios (el número 1 jamás se mancha), ergo los culpables somos la gente que se traga que ellos trabajan para mejorar nuestra vida. ¿Acaso un puente o una carretera cuesta lo mismo cuando lo presupuestan los verdaderos expertos que después de las mordidas resultantes de la intervención política? No. Total: si ellos no necesitan presupuestos, ni Constitución que lo ordene visto lo visto. Qué mejor que aceptar que son tan buenos (los PGE) que justifican a futuro pues vivimos de uno hecho hace cuatro años y en otra legislatura con otro parlamento diferente. Es tremendo y todavía defienden que sirven para vivir muy bien hoy en plena guerra porque son progresistas y tal, mucho mejor que con unos nuevos adaptados a la guerra en sí misma. La culpa es nuestra. No hay más “tutía”.

La PiSOE

La Nación. 

Imagino que Patxi cuando fue lehendakari gracias al PP vasco, no debió vaticinar una Nación vasca llena de hordas de africanos que pululan por las calles de las principales ciudades de las Vascongadas chapurreando español. Gente que no tiene ni mierda en las tripas pero que gracias al reconocimiento del actual gobierno, se pondrán delante en la cola de aquellos españoles necesitados de ayudas reales con sus ocho apellidos vascos, o catalanes, o de donde quieran que sean menos madrileños, pues los de aquí (pongamos que hablo de Madrid) somos muy felices y estamos muy contentos de conocernos. Vete tú a saber que será de los nietos de quienes fuimos herederos de la auténtica Nación española, pues cada vez somos menos los requetetataranietos” de aquellos antiguos castellanos viejos de escudo, santo y seña. Pues seremos sencillamente sobrepasados ya no sólo por sentir ante los nuevos hijos del mestizaje el consiguiente miedo, y la respetable vergüenza fruto de la nula españolidad actual, sino ahora también gracias a las políticas que la casta (como decía Pablo Iglesias despectivamente cuando hablaba contra la derecha) nos aplica sin permiso, pues eso de consultar a la población a estas alturas ya solo cotiza como una vulgar cuestión baladí. De hecho cuando los partidos adelantan los comicios es por el bien de sus propios intereses que no de la gente a la que dicen representar. 

Un partido político es como un sindicato de clase, un club al que pertenecen cuatro gatos pero que por el sistema político impuesto (la partidocracia) determinan absolutamente la vida de las personas. Hablamos de entes extraños financiados principalmente con recursos del Estado. De entre sus filas emerge un ramillete de elegidos (a modo de funcionarios temporales) que condicionarán con total impunidad el pasado, el presente y el futuro del resto de la población ajena a sus decisiones arbitrarias las cuales nos hacen ante todo menos libres. 

Los sindicatos

La libertad.

Pese a lo que nos cuentan desde sus altares, no se logra eligiendo de entre ellos a los que nos pastorean sino limitando su poder absoluto. La política en todos los sentidos y desde todas las ideologías existentes ciertamente carcome a la vida de las personas pues menoscaban el principio de ciudadanía. Lo que peor huele de todo esto es la gestión de los temas sociales seguramente porque somos unos flojos incapaces de buscarnos la vida como se hacía antes. Lo de ahora no es evolución, sino una masoquista dependencia de las diferentes administraciones del Estado en manos de algunos aspirantes a Nerón disfrazados de líderes haciendo política a paso marcial.

Las colas del hambre, las de espera en la Seguridad Social, las de los adjudicatarios a una vivienda cutre de alquiler social, las mortales de necesidad por la dependencia, o las actuales filas por conseguir el tan ansiado documento que acredita la vulnerabilidad temporal (como si obtenerlo te diera el pase a la eternidad), no es más que un nuevo escalón que la clase política ha construido para que la ciudadanía una vez absorbida (que no asimilada) la nueva remesa de inmigrantes ilegales legales, esté en su conjunto más abajo y más hundida en la miseria. La necesidad de escalar cada vez más peldaños impuestos desde las administraciones es un hecho mientras nos venden que trabajan para simplificarla. Sencillamente es un engaño total. 

Lo siento, no se atiende sin cita previa”. Eso ya no te lo dice ni el funcionario de turno, te lo suelta un tipo vestido de romano por la empresa de seguridad que lo tiene colocado de portero. El mismo pobre hombre que cobra en el mejor de los casos 40 euros netos al día, por lo que sufre de importancia, probablemente  sobrepeso, y alguna tara que lo hace ser un ser subvencionado con cierto poder al controlar los accesos. Y lo gracioso es que la actitud es exportable (como todo lo malo) y hasta los curritos de los bancos más poderosos les imitan y regulan la atención al cliente.

Hoy en día es un lujo sobrevivir en la pobreza en la que a nivel general la gran mayoría chapotea. Sueldos miserables, pensiones mínimas previstas para los del babyboom” (la clase media-baja trabajadora (esa que sobrevive o lo hizo con 36.000 € al año), y que como los chulos del chotis vivieron castigando. ¿Pero qué se creen que son, los reyes del mundo? Animalitos. Lograreis si acaso alguna minucia en forma de ayuda insuficiente por supuesto en caso de invalidez profesional. Sois parte de un paro históricamente galopante, con unos ingresos ridículos en caso de sufrir cualquier accidente o enfermedad profesional. No conocisteis la industria que es la base de la pirámide más rentable porque Felipe la desmanteló y hoy, la IA os va a sentar en el banquillo al menos a dos millones de chupatintas de la empresa privada en menos que canta un gallo, y digo de la privada pues los funcionarios seguirán creciendo en número. 

De los autónomos mejor ni hablamos, ¿y los servicios? Pues acaparados en su inmensa mayoría por supuestos amables pero racistas hispanoamericanos ávidos por cubrir sus necesidades y las de sus tres generaciones anteriores gracias a leyes como la de nietos, y todo así mientras la Patronal reclama más y más mano de obra barata, sin formación y sobre todo muy necesitada y capaz de vivir hacinada, con tal de salir de la pobreza extrema de sus respectivos países para disfrutar la pobreza subvencionada de la cuarta economía de la UE (de momento mientras al resto de socios les interese seguir financiando nuestra ruina).

Ese es el futuro inmediato que no significa que nos espere a los españolitos sino que  nos está atropellando a la mayoría de los ciudadanos supuestamente libres e iguales de la UE. Un proceso tal y como se vivió en los Estados Unidos cuando recibieron a millones de europeos o hispanos pero con todo  sin hacer. Aquellos y estos sin duda fueron y son pobres a conciencia pero aquellos gracias a la Ley de la selva hicieron lo que hoy es aquello pero claro, aquí tenemos la UE, esa cosa que decide por nosotros hasta el grosor del papel del WC o el color de las bolsas para las cacas de los perros. Eso es Europa, la que siempre paga a terceros para que nos resuelvan las cosas. Pues bien, ya están aquí los que nos las tienen que resolver y qué quieren que les diga: no me gusta como ladra la perrita.

Feliz día de San Juan (de Beberley). 

Españistán a 7 de mayo de 2026

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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