
«Ver a corruptos como Zapatero, Chaves o Susana Díaz defendiendo lo que ellos perpetraron allí durante décadas me producen unas nauseas que ni que estuviera embarazado mire usted»
“Adelante Andalucía” podría ser un título de unas sevillanas, unos fandangos, unas coplas y hasta el himno de algún equipo de fútbol. También podría ser el nombre de un yate de lujo atracado en Marbella, un crucero de esos que navegan por el Guadalquivir, una finca extraordinaria del Puerto o incluso de una fueraborda de algún narco. No me extrañaría ver semejante nombre a las puertas de un restaurante de lujo con estrellas Michelin o de un vulgar pero simpático chiringuito de playa, de una escuela de flamenco de barrio como hasta de una de conducir por las calles soleadas de Córdoba, Granada o Almería.
Aceptaría poniéndome muy exquisito que me convencieran hasta de que poner delante del nombre de tan majestuosa comunidad autónoma semejante adverbio de lugar (el cual significa movimiento o dirección hacia una parte delantera, hacia el futuro o hasta el más allá), es síntoma de que quien así se esfuerza por doblarme la razón tuviera algo de la misma siendo de izquierdas pero es que viendo el percal político en las mismas allá por debajo del Despeñaperros, la verdad es que me resulta un pelín ambicioso.
No quisiera que crean que le doy especial relevancia a la formación política del mismo nombre extremista para más señas y superviviente por aquellos lares a la izquierda del PSOE, sino que puesto o anclado mejor dicho ante el vacío de la blanca pantalla, me santigüe como los toreros cuando en capilla le rezan a su santo o a su virgen antes de entrar en faena y pensé, ¿merece la pena llenar este vacío hablando de porcentajes, medidas, promesas o críticas más o menos fundamentadas? ¿Acaso es necesario sacar conclusiones porque una fulanita a la postre de bragas calientes (según las últimas informaciones), defienda aquello de lo que no se preocupó lo más mínimo cuando estaba en Madrid defendiendo los intereses de los golpistas para mantenerse en el poder, o de lo que cante el otro (el del corazón “asín de ancho”), o de lo que defienden las minorías más insignificantes que ha parido madre? O incluso, ¿de verdad merece la pena destacar la labor de aquellos que exigen lo imposible de forma machacona en el ámbito autonómico? No lo sé, aunque de lo que no me cabe la menor duda es de que volver a ver a corruptos como Zapatero, Chaves o Susana Díaz defendiendo lo que ellos perpetraron allí durante décadas, y que todos y cada uno de los andaluces y el resto de españoles conocemos, me producen unas nauseas que ni que estuviera embarazado mire usted.
La extrema izquierda se la pasa hablando sobre cómo van a acabar con la extrema derecha, cuando esta que es una fuerza política incipiente consiguió en las últimas lo que ellos en su vida imaginaran alcanzar. La izquierda cobarde es decir, el PSOE se la pasa amenazando de que los que llevan ya su tiempo reconstruyendo todo habiendo aprobado con nota están ahí para privatizar los servicios públicos centrando su paranoia, en argumentos flipantes importados desde los anteriores comicios, como si la gente les hubiera dado la razón y dichos argumentos hubieran servido para no pegársela a niveles espectaculares.

Por si fuera poco el esperpento continúa apoyándose en asociaciones de víctimas financiadas por ellos mismos, las cuales denuncian cuestiones que han sido desmontadas en los tribunales y ahí siguen dando la misma turra sin haber aprendido nada de los batacazos que una y otra vez se están pegando otras similares en la comunidad Valenciana por el tema de la DANA, o en Madrid por lo de las residencias.
Para colmo de nuevo el tráfico de drogas ha entrado en escena —aunque nunca dejó de estarlo— pero con la mala suerte para la izquierda de que dos servidores públicos fallecieron en acto de servicio, y en el afán por parecer reglamentariamente exactos e institucionales en un debate, calificaron las desgraciadas muertes como accidente laboral, lo cual siendo una realidad cruel ciertamente inmersa dentro de una acción criminal, la manera de decirlo y especialmente el lenguaje corporal, ha condicionado toda la campaña la cual ya empezó torcida desde que la diva le dijo a los andaluces que se iba a rebajar saliendo del gobierno de España para tratar de ser la presidenta de la Junta de Andalucía.

Pues bien, el domingo saldremos de dudas y estas básicamente son tres. La primera estriba en saber si el golpe del PSOE al besar la lona se va a oír hasta en Moncloa. La segunda es saber si las extremas izquierdas agrupadas como los yogures de seis en seis lograrán pasar de las actuales pírricas cifras que tienen a nivel representativo. Y la tercera anda en ver sí el PP obtendrá la absoluta o Moreno igual que la sucedió a la extremeña tendrá que hacer de tripas corazón. Aquí ya saben que somos peperos porque lo valemos qué le vamos a hacer, pero sin embargo pensamos que como VOX es un apéndice respondón es bueno que de vez en cuando parezcan necesarios y si eso supone que a Moreno le falte lo justo, pues bienvenidos sean aunque solo suceda para fastidiar sobremanera al felón y a su secta.
Profundizar en las cuestiones más peliagudas existentes entre ambas formaciones constitucionalistas en mi opinión ya no hace falta que entremos. Lo importante es que los del PP se nos pongan las pilas que falta hace. El acuerdo marco entre ambas formaciones unidas por el mismo cordón umbilical está firmado, lo cual a los que no somos afiliados nos debería parecer suficiente para que la cosa en caso de suceder se resuelva lo antes posible. Afortunadamente son las últimas por este año y tocará esperar al arrebato del año que viene centrado en las autonómicas pendientes, las locales a las que cientos de miles de inmigrantes talentosos podrán acceder, y especialmente a las nacionales, pero de eso como en principio hasta noviembre no tocan pues el plazo llega hasta entonces, si Dios quiere ya nos ocuparemos.
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Feliz día de San Isidro.
Españistán a 15 de mayo.

