Extraordinario “Hombre de Vitruvio”. Por Susana del Pino

De Architectura, Marco Vitruvio Polión. Siglo I a. C.

«El hombre como medida de todas las cosa, razón, belleza, armonía y conocimiento: el ideal renacentista»

El tratado De Architectura, escrito en los albores del Imperio romano, entre los años 27 a. C. y 20 a. C. por Marco Vitruvio Polión (80 a. C.-15 a. C.), constituye no solo un compendio sobre arquitectura, sino también una obra en la que el prestigioso arquitecto, por muchos años al servicio de Julio César (100 a. C.-44 a. C.) y Augusto (63 a. C.-14 d. C.), a quien se lo dedica, incluyó su conocimiento sobre esta disciplina recopilando técnicas de construcción, materiales, diseño y maquinaria. Cita, a su vez, la astronomía cuyo conocimiento es esencial para entender los relojes de sol, y la astrología. 

Vitruvio se basaría en tres principios fundamentales que una obra arquitectónica debe tener en cuenta, la solidez o firmitas, la utilitas o utilidad y la venustas o belleza, lo que se conoce como la Triada de Vitruvio, ya que una obra sólida, útil y hermosa debe ser el reflejo de un orden cósmico, para llegar a ser una obra excelente. Sus trabajos han servido de inspiración, fundamentalmente en el Renacimiento y en definitiva en el mundo moderno.

De Architectura. Marco Vitruvio Polión, siglo I a. C.

Dividido en diez libros, esta obra constituye el tratado más importante de la Antigüedad sobre arquitectura e ingeniería que serviría a los romanos como guía fundamental para desarrollar técnicas constructivas de gran perfección, aplicándolas en templos, edificios públicos, acueductos, puentes, termas, teatros y calzadas, dejando un legado impresionante para la posteridad.

En el capítulo 1 del libro III del mencionado tratado, Vitruvio explica cómo conseguir la simetría y la proporción con la utilización de una serie de medidas necesarias para la construcción de templos basándose en aquellas presentes en el cuerpo humano, estudio interesante.

Vitruvio, tras describir estas proporciones, afirma que la figura humana puede inscribirse tanto en un cuadrado, que representa lo terrenal, donde los pies y las manos tocan sus lados, como en un círculo que se asocia a lo divino y en el que el centro es el ombligo. Las medidas del cuadrado responden a la altura del cuerpo y sus brazos abiertos extendidos. Estas teorías despertaron gran interés en una de las figuras más destacables del Renacimiento europeo; el brillante Leonardo da Vinci (1452-1519) utilizó los cánones mencionados por el arquitecto creando el conocido Vitruvianus Homo u Hombre de Vitruvio.

Leonardo da Vinci (1452-1519).

Nacido en la pequeña localidad de Vinci, cerca de Florencia, Leonardo sintió ya desde niño un interés desmedido por la naturaleza, los animales, el hombre y el arte en sus diversas disciplinas, plasmando en sus precoces dibujos toda su curiosidad; su vida fue una continua búsqueda del conocimiento, basado en la observación, el estudio y la práctica. 

Leonardo da Vinci. Hombre de Vitruvio.

Con el Hombre de Vitruvio, Leonardo da Vinci rinde homenaje al arquitecto romano uniendo ciencia y arte, plasmando sobre el papel un trabajo extraordinario fruto de observaciones rigurosas, estudios de anatomía e incluso disecciones de cadáveres, lo que le permitió tener un óptimo conocimiento del cuerpo humano. De esta manera logró llegar a conclusiones asombrosas que reflejaría en un dibujo admirable; una verdadera obra maestra en la que el hombre figura como centro del universo.

En él nos muestra, siguiendo la teoría vitruviana, a un hombre desnudo en dos posiciones superpuestas dentro de un cuadrado que representa lo terrenal y dentro de un círculo que hace alusión a lo divino, unidos ambos mundos por el ser humano

El maestro florentino realizaría, sin embargo, algunas modificaciones desplazando el centro del círculo con respecto al cuadrado   consiguiendo así que el cuerpo encajara a la perfección en las dos formas geométricas, situando un centro en el ombligo y otro en los genitales. Desvelando también entre otras cuestiones, como la cabeza del hombre mide aproximadamente un octavo de su estatura total o la relación que tiene la envergadura de los brazos con la altura.

Hombre de Vitrubio. Dibujo de Leonardo da Vinci (1452-1519).

No es simplemente un estudio de geometría, es una alegoría, ya que refleja la idea antropocéntrica del Renacimiento que situaba al hombre como centro del universo, visión completamente opuesta a la existente en la Edad Media. 

Además del estudio sobre las medidas, Leonardo buscó la proporción áurea o divina, ya estudiada en la Grecia antigua, proporción que está presente en la naturaleza, como en los pétalos de las flores o las semillas de girasol y aplicada  en grandes obras de arte como el Partenón de Atenas; el mismo Leonardo la aplicó a su famosísima obra La Gioconda.

Hombre de Vitrubio. Dibujo de Leonardo da Vinci (1452-1519). Detalle.

Para explicarlo de forma sencilla, la proporción aurea consiste en una relación matemática, (número infinito phi: 1,6180339…..)  en la que, al dividir una línea en dos segmentos, mayor y menor, la relación entre la longitud total y la parte mayor coincide exactamente con la relación entre el segmento mayor y menor.

El legado de Leonardo fue extenso, sobre todo en dibujos, cuadernos, apuntes y anotaciones, mucho más que su magistral producción pictórica. Sus apuntes y cuadernos están siendo estudiados con gran entusiasmo en las últimas décadas y resulta verdaderamente asombroso comprobar cómo se anticipó a muchos de los avances científicos que se han desarrollado posteriormente.

Dibujos de Leonardo da Vinci, Máquina voladora y Hélice, que será el primer prototipo de helicóptero.

Es verdaderamente fascinante adentrarse en la obra de Leonardo da Vinci y descubrir la mente prodigiosa de un hombre que, desde su juventud, mostró un gran deseo de aprender, una enorme curiosidad y una tenacidad admirable, cualidades que lo convirtieron en una figura trascendental para el desarrollo de nuestra cultura occidental.

Su legado trasciende el arte, la ciencia, la ingeniería o la filosofía, dejando una huella imborrable en el camino del conocimiento y pensamiento modernos. Su vida y su obra es apasionante para escribir libros sobre ella, en este texto, solo intento ofrecer una pincelada de su genio, un homenaje a ese magnífico representante del Renacimiento italiano y europeo, paradigma del ideal renacentista y punto de referencia para las futuras generaciones.

Según las crónicas de Giorgio Vasari (1511-1574) Leonardo murió a los 67 años junto a su gran amigo y mecenas el rey Francisco I de Francia (1494-1547); escena que recreó el pintor francés Jean-Auguste Dominique Ingres (1780-1867) en el siglo XIX de manera magistral en su obra La muerte de Leonardo da Vinci.

La muerte de Leonardo da Vinci (1818), Jean- Auguste Dominique Ingres (1780-1867).

El Hombre de Vitruvio es un emblema del pensamiento renacentista; en una sola imagen se funden arte, filosofía y ciencia, simbolizando la armonía entre el cuerpo (la materia) y el cosmos (lo divino). El hombre como medida de todas las cosa, razón, belleza, armonía y conocimiento: el ideal renacentista.

 

                                                               

                                                                   Málaga, 2026

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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