
«Señores de la oposición, la batalla que se pierde, es la que nunca se da. Que no tengan que llorar como vulgares mujerzuelas, lo que no han sabido defender como españoles»
Imaginen por un momento que hubiese imágenes y sonido de Sánchez impartiendo órdenes en cualquiera de los muchos delitos que aún quedan por desvelar, en los que él, queda retratado como el jefe de la banda. Imaginen que hubiese testigos directos, cuentas en paraísos fiscales, etc. ¿Cuál sería la respuesta del tirano? Exactamente la misma que viene dando hasta ahora, bulos, mentiras y fascismo, mucho fascismo, toneladas de fascismo.
El cinismo es el primer apellido de los dictadores, por tanto, inherente a su personalidad, el mejor ejemplo de ello, Pedro Sánchez. Que este magnífico farsante se erija en furibundo defensor de la democracia, es lo mismo que si una de las putas de los burdeles que frecuentan los socialistas, exhibiera sin recato su virginidad.
Ahondar en el intento de pucherazo perpetrado por Pedro Sánchez el 1 de octubre del 2016, es un ejercicio de higiene democrática. Que ningún socialista venga ahora diciendo que fue un problema interno del PSOE, cuando de sobra saben que de aquella vergonzosa maniobra salió el indeseable que poco tiempo después pegaría un tiro en la nuca de la democracia española.
De allí salió un golfo con el rabo entre las piernas, un mafioso cargado de odio al que la mayoría de los allí presentes apoyó incondicionalmente para que volviese a las andadas, en olor de descomposición. Muchos de ellos fueron comprados para la causa, su precio, cargos, suculentos sueldos, y manga ancha para saquear el erario público español.
Si por entonces hubiesen echado del partido al corrompido sinvergüenza, el PSOE hubiera ganado algo que nunca tuvo, credibilidad democrática, y España se hubiese ahorrado nueve años de tiranía. Lo más grave, siéndolo todo, es que muchos de los que estuvieron enfrente del gran corruptor, hoy día son sus más fieles colaboradores. Esa será su tragedia, pudieron presentarse ante los españoles como defensores de lo que decían representar, pero prefirieron prostituir su dignidad, pasando a la posteridad como un grupo de serviles lacayos al servicio de su ponzoñoso pagador.
Hoy día sabemos cuánto vale la dignidad de estos tipos, a cómo cotiza su ética, a cómo está el kilo de socialista, y a cuanto pagan en el vertedero el kilo de su oxidada integridad. Cuando oigamos hablar a cualquiera de ellos de democracia, sería aconsejable que les recordásemos donde empeñaron su corrompida superioridad moral, y de que burdel sacaron su asqueroso sectarismo, más que nada para hacérselos tragar.
¿Vieron los gestos de Sánchez? ¿Observaron sus ojos? No eran los de un fullero sorprendido haciendo trampas, eran los de la maldad, los ojos de un degenerado que en ese momento hubiese atentado contra cualquiera que se pusiera por delante para evitar su vileza, eran los gestos y los ojos de un ser anormalmente amoral.
Para nuestra desesperación, enfrente del corrupto no hay oposición, no hay ideas, no hay nadie, ni nada. Existe un grupo de melifluos acomodados, loritos que repiten frases rimbombantes desde la lejanía del congreso, sin sustancia, sin determinación. Qué grande les viene la palabra España, que, impostada su valentía, que vergonzosa su teatral forma de oponerse al felón.
Presumen de encuestas, de resultados, de patriotismo, los que, teniendo tanta aceptación y partidarios, no les moviliza diciéndoles claramente la ruina hacia la que nos dirigimos, la quiebra de la nación española. Idiotas relamidos, silentes ante los pasos que sin escrúpulo alguno sigue dando el dictador, hacia la catástrofe final. Para estos acomodados señoritingos viste más un insignificante cargo de diputado, que el de un leal servidor de España. ¡Qué equivocados están!
Feijóo y los suyos piensan que van a heredar el mando, cuando lo que van a recoger son ruinas, desfalcos y desesperación. Un estado bastardo trufado de enchufados, vagos y putas, al peor estilo que el socialismo ha venido sometiendo a la nación.
La situación que se está preparando es idéntica a la anterior al 36, la izquierda amnistiando a sus criminales, a sus ladrones, a sus corruptos, a sus puteros, a sus canallas, mientras la nación es desguazada sin que los políticos de las supuestas derechas planten cara al tirano ante la continua provocación de una izquierda golpista y criminal. Quién alardee de cojones, debe mostrarlos cuando más se necesitan, no cuando no les sirvan para nada.
Por enésima vez, y las que hagan falta. Aquí lo único importante es España, sin ella nada sería lo mismo, sin España los españoles no tenemos futuro, tenemos mafia, y dos partidos cuya oposición es digna de ser exhibida en un albañal. Esto no va de partidos, va de españoles de verdad.
El corrupto nos ha obligado a escoger entre él y su banda, o nuestra lealtad a nuestras obligaciones como españoles. Esta vez no habrá nadie que se oponga, no habrá nadie que alce la voz diciendo ¡basta!, solo habrá silencio cómplice, cómodo asentimiento, y vil colaboración.
Recordando aquel 2 de mayo de 1808. Señores de la oposición, la batalla que se pierde, es la que nunca se da. Que no tengan que llorar como vulgares mujerzuelas, lo que no han sabido defender como españoles.
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡¡VIVA ESPAÑA!!
