
«El progresismo es la mentira más podrida de la izquierda extrema, es muerte, es hambre, es injusticia, es dolor, es ruina, es Pedro Sánchez, es Rodríguez Zapatero»
Si nos preguntaran hoy mismo qué entendemos por progresismo, una gran mayoría de españoles contestaríamos que el progresismo, tal y como nos ha demostrado Sánchez, es la forma más vil y criminal de enriquecerse, utilizando la política como medio imprescindible para lograrlo.
El espectáculo al que estamos asistiendo, no solo es la prueba palmaria de ello, sino la constatación de como una banda criminal organizada ha venido priorizando su enriquecimiento ilícito, por encima de cualquier otra consideración. Que nadie diga que no lo sabía, que ningún socialista nos venga ahora proclamando su inocencia, el que callaba otorgaba, el que miraba hacia otro lado era un cobarde, o esperaba turno en el reparto del botín.
El que vino a regenerar la política española, pronto se mostró como un corrupto convencido, enarbolando taimadamente la falsa bandera del progresismo. Pero ¿qué coño es el progresismo? Se me ocurren unas cuantas interpretaciones:
Progresismo es mafia, es soborno, son amenazas a la justicia, es chantaje, es cloacas, es delito continuado, es saqueo, es corrupción, es organización criminal organizada. Progresismo es utilizar la mentira como método para sojuzgar a la ciudadanía, es utilizar el embuste y la falsedad como método válido para gobernar sin rendir cuentas.
Progresismo fue la acción del gobierno antes durante y después de la pandemia, provocando más de 130.000 muertos, gracias a su funesta gestión. Progresismo fue robar en la compra de mascarillas y otros equipos sanitarios, mientras morían a diario miles de españoles. Progresismo fue confinarnos en nuestras casas, prohibiéndonos asistir al entierro de nuestros seres queridos, mientras altos cargos de su gobierno festejaban la masacre reclutando furcias con nuestro dinero.
Progresismo es declarar secreto de estado el uso compulsivo de medios públicos. Progresismo es nombrar a dedazo a incompetentes y mangantes, poniéndolos al frente de las empresas del SEPI. La opacidad de este gobierno solo es comparable a la de cualquier totalitario, Sánchez no solo es un autócrata, es un maldito degenerado con rasgos de psicópata.
Progresismo es contar nubes, en la absoluta seguridad de que le van a llover millones de dólares en las mil empresas fantasma fundadas para robarlo. Progresismo fue llegar al poder utilizando la muerte como arma electoral. Progresismo es gobernar sin presupuestos, sin planes concretos, incumpliendo todas las leyes habidas y por haber.
Progresismo es tener como referente político a un tiparraco que entre otras cosas ha robado el dinero que servía para financiar la comida de los indigentes venezolanos. Progresismo era apoyar dictaduras para sacar provecho y ganancias, a costa de miles de muertos.
Progresismo fue indultar a los ladrones de los ERES. Progresismo era llevar putas a paradores, y enchufarlas en ministerios, negando a los damnificados por ELA medios para combatirla.
Progresismo es derrochar millones en lacayos esbirros y hueleculos, para enchufarlos en los medios públicos del dictador. Todo aquél que tenga ganas de vomitar, viendo TVE y otras pocilgas mediáticas, lo tiene sencillo.
Progresismo es financiar a la policía marroquí, dejando a la propia en inferioridad de medios ante el narcotráfico proveniente del mismo Marruecos. Progresismo es ceder territorio nacional a las bandas del narcotráfico. Progresismo es liberar a criminales y violadores, progresismo es gobernar gracias a criminales y golpistas, progresismo es mentir a todos durante todo el tiempo, progresismo es robar sabiendo que la impunidad está garantizada.
Progresismo era utilizar al TC como tribunal de excepción, para indultar a sus sicarios. Progresismo era usar a la fiscalía general como arma letal para deshacerse de la oposición. Progresismo era comprar cátedras, y directorios musicales, para dar lustre a los que nunca lo tuvieron. Ostentar una cátedra sin merecerla, es el culmen de la desvergüenza, y el descrédito perpetuo de los que siéndolo, callaron.
Progresismo era levantar un muro entre españoles, avivando de nuevo los rescoldos del guerracivilismo, masacre provocada y azuzada por el mismo partido que la provocó. Progresismo es dar la espalda a la ciudadanía, cuando la desgracia se ceba en ella y sus bienes, Dana, volcán, incendios y otras catástrofes. ¿Para qué cojones sirve un sinvergüenza si cuando más se le necesita sale huyendo?
Progresismo era ocupar todas y cada una de las instituciones del estado, para desde ellas manipularlas con el único objetivo de perpetuarse en el poder. Progresismo era saquear los presupuestos de los principales ministerios, abandonando mantenimientos y reparaciones, con resultado de decenas de muertos, en el caso de Adamuz, asesinatos.
Progresismo es tener poco, y estar dispuesto a robarlo todo. El progresismo es la mentira más podrida de la izquierda extrema, es muerte, es hambre, es injusticia, es dolor, es ruina, es Pedro Sánchez, es Rodríguez Zapatero.
Progresismo es perpetrar un golpe de estado desde la misma presidencia del gobierno, robándonos nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro, y la permanencia de España como país libre y soberano. Progresismo es destrozar España.
Progresismo es todo lo anterior, y muchísimo más, es la coartada perfecta para convertir España en una granja sanchista.
Señores ¡Ni un paso atrás!
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡¡VIVA POR SIEMPRE ESPAÑA!!
