El segmento de plata: Un cura «especial». Por Manuel Montes Cleries

Un cura «especial»

A lo largo de mi vida he tenido la suerte de convivir con muchos curas. Todos diferentes

Mis años escolares y juveniles pasaron bajo la educación de agustinos y jesuitas. Los primeros más dedicados al conocimiento y los segundos al espíritu. Llegada mi madurez, me encontré con diversos sacerdotes diocesanos que me acompañaron en mi vivencia como cristiano convencido y dedicado a una actividad pastoral que compartía con mis labores como padre de familia y profesional.

 

Entre estos curas, con los que he colaborado durante gran parte de mi vida, destaca mi amigo Sergio, que pasó a la presencia del Padre el pasado domingo. Sergio era un cura atípico, un hombre del renacimiento, que dominaba la pintura, la escultura, los murales de teselas y, últimamente la poesía.

 

Estaba perfectamente formado por su paso por los Pasionistas y su doctorado en teología. Pero su mayor tesoro era su capacidad de sintonizar con la gente. Compartí con él su ansia misionera y una especial atracción por la gente de la farándula y la vida ambulante. Era el cura de los feriantes, a los que atendía sacramentalmente a lo largo de la semana de feria malagueña.

 

Con él conviví aventuras inverosímiles. Nos fuimos por Europa, enviados por el Obispo Buxarrais, a atender espiritualmente a los emigrantes españoles en Suiza y en Bélgica. Su predicación era muy sencilla. Hablar y compartir. Recuerdo una paella que confeccionamosal alimón para más de 100 españoles emigrantes en Suiza.

 

Hicimos teatro en “el Carromato”, otra forma de predicar el Evangelio desde el escenario. Bajo su dirección se erigió la parroquia de San Ramón, en un barrio entonces apartado de Málaga. Un templo en un bajo comercial, decorado por él, con ornamentos regalados por otras parroquias y sillas de plástico compradas en el Hiper.

 

Allá donde estuvo de párroco montó un pequeño centro de encuentro de los feligreses de una forma más cercana y menos ceremoniosa. (El “redil”, o “la taberna del cura”. Su labor artística queda plasmada en su taller de Casabermeja, de donde salieron un montón de retablos que se encuentran por la geografía religiosa malagueña.

 

Durante muchos años convivimos tres personas que vivimos una locura apostólica no siempre comprendida. Dos de ellas ya están con el Padre. Yo, el tercero, me siento muy feliz de recordarla. Sergio, el cura que ofició mis bodas de plata y las de oro matrimoniales, al que recurría cuando mi espíritu enflaquecía, ya está al “otro lado de la calle”. Mientras estuvo aquí he disfrutado mucho de su talento y su compañía.

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

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