
«Todo estaba previsto hasta el último detalle. Esta inoportuna avería final del avión fue lo único que falló»
Estamos un tanto amenazados por la presencia de la IA (inteligencia artificial) en nuestras vidas. Tememos que vaya a sustituir nuestro cacumen y convertirnos en una especie de muñecos de ventrílocuo, manejados a su gusto por “el gran hermano”.
El Papa León XIV nos ha advertido de su peligrosidad en la redacción de su Encíclica Magnífica humanitas. En la misma nos advierte especialmente del problema que trae consigo la deshumanización del ser humano, que le puede convertir en una especie de robot humanoide.
A lo largo de la última semana he asistido con admiración a los actos celebrados con motivo de la visita de León XIV a España. Me ha sorprendido la agilidad y exactitud en los movimientos de masas, los desplazamientos en “papamóviles”, la asistencia masiva de consagrados de diversa categoría y la participación de seglares y “seglaras” (ya era hora) en los diversos eventos, celebraciones y discursos. Finalmente, es digna de destacar la participación de los emigrantes y el exquisito control de idiomas con el fin de no crear susceptibilidades.
Personalmente el Papa me ha cautivado. Le estoy echando de menos estos días. Sus palabras, llenas de verdad y de Evangelio, han calado profundamente en mi mente y me han hecho meditar. Confieso que he llorado en diversas ocasiones y me ha dado envidia de aquellos que han podido dialogar con él, aunque solo haya sido unos minutos. Le he visto asesorado extraordinariamente bien por sus “brazos derechos” que han sabido estar, sin aparecer demasiado como protagonistas.
La buena noticia de hoy me la ha proporcionado el Rey Felipe. Ya van dos veces. Me ha admirado su ingenio y su velocidad de reacción. Lo mismo que estuvo al quite en el episodio de la bandera con un mástil roto, ha “pintado el gallo” a una velocidad meteórica ante el problema del avión estropeado.
No ha dudado en ceder el Falcon propio, ante la inoportuna circunstancia de la avería -no sé lo que habrían hecho otros-. Se ha quedado en tierra y ha aguardado pacientemente la llegada de un nuevo avión. Eso es inteligencia natural, nada de IA.
Un “accidente” que no ha empañado un trabajo excelente del comité que ha coordinado la visita. Como siempre, el pueblo sencillo ha estado soberbio. Españoles e inmigrantes, con papeles o sin ellos. Y los niños. Ay los niños. Han sido la nota especial de una semana maravillosa. Enhorabuena a todos. Un vuelo hacia Dios en el que solo ha fallado un avión.
