El viaje. Por Manuel Sanz Real

El viaje.

«A la mañana siguiente alguien la encontró. La moneda sintió que con aquella persona su viaje daría un giro inesperado»

Aquella moneda tenía grabado en su anverso el rostro de un antiguo rey. No tenía nombre, y solo oía el murmullo de otras monedas.

 

Un día emprendió un largo viaje. Se vio en la callosa mano de un anciano vendedor de tabaco, notó como los dedos temblorosos del hombre la entregaban a una joven. Con suma delicadeza ella la guardó en su monedero, donde quedó envuelta en la suave caricia del terciopelo que lo recubría por dentro.

 

Pasados unos días dejó ese refugio, cuando la muchacha adquirió una barra de pan, acabando en el bolsillo desgarrado de un niño. Allí la moneda se deslizó ocultándose entre canicas y cromos; hasta que una mañana, mientras el pequeño jugaba, ésta rodó y terminó a los pies de un árbol centenario. Unos escarabajos se acercaron atraídos por su brillo. Entonces, las raíces del viejo árbol la rodearon con un abrazo protector.

 

A la mañana siguiente alguien la encontró. La moneda sintió que con aquella persona su viaje daría un giro inesperado. Fue llevada a un museo y exhibida en una vitrina. Desde entonces, contempla cada día cientos de rostros curiosos. Había dejado de ser una moneda para convertirse en una testigo silenciosa del tiempo, una guardiana de la historia.

 

@Manuel Sanz Real

Manuel Sanz Real

Nací en Madrid, en 1958. Mi vida profesional ha transcurrido mayoritariamente en la Administración Pública. He cursado diversos estudios de Derecho Tributario y Asesoría Fiscal. Mi afición por la escritura ha estado siempre latente, escribiendo de forma amateur y realizando diversos cursos tales como: “Creación del personaje en la novela”, “Un relato de terror contemporáneo”, etc. impartidos por el profesorado del Taller de escritura Fuentetaja, convocados por “El Portal del Lector de la Comunidad de Madrid.

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