
«En los iconos se representa a San Pantaleón con una caja o estuche con ungüentos en su mano izquierda y en la derecha con un escalpelo o bisturí por ser patrón de enfermos y médicos»
Hoy la Iglesia Católica Romana celebra la festividad de San Pantaleón mártir, santo común con la Iglesia Católica Ortodoxa.
Una ampolla de cristal conteniendo sangre San Pantaleón fue traída desde Ravello en Nápoles como regalo de la hija del Rey. Actualmente la ampolla con la sangre de San Pantaleón se custodia en el Real Monasterio de las Hermanas Agustinas Recoletas de la Encarnación en Madrid.
Fue un regalo del Papa Paulo V al virrey de Nápoles, Juan de Zúñiga, cuya hija, doña Aldobza o Sor Mariana, monja en el convento la trajo a España en el siglo XVII como parte de su dote. Cada 27 de julio, la sangre pasa de estado sólido a líquido.
El prodigio ocurre cada año entre el 26 y el 27 de julio, festividad del Santo, cuando la masa oscura y sólida se vuelve líquida y adquiere un tono rojo vivo.
El Real Monasterio de la Encarnación abre sus puertas para que los fieles puedan ver la reliquia a través de pantallas.
Hoy he tenido la oportunidad de de participar en la celebración de la Sagrada Liturgia y comprobar la masiva asistencia de fieles, incluso sacerdotes y religiosas ortodoxas.
San Pantaleón fue un mártir y santo cristiano nacido en Nicomedia, actual Turquía, a finales del siglo III. Era hijo de Eustorgio y Eucuba y fue médico, como su padre. Su nombre en griego significa ‘el que se compadece de todos’. Es considerado como uno de los catorce santos auxiliadores de la Iglesia Católica y de los Santos Anárgiros de la Iglesia ortodoxa.
Los ‘santos auxiliadores’, del latín auxilium, son catorce santos, cuya invocación se ha venido considerando eficaz contra determinados males físicos y del alma.
Su veneración tiene origen centroeuropeo, siendo conocidos en idioma alemán como «los catorce auxiliadores», en alemán ‘Vierzehn Nothelfer’, y se originó en el siglo XIV inicialmente en la región de Renania, en gran medida como resultado de la epidemia que llegó a conocerse como la peste negra, correspondiente muy probablemente a un brote epidémico de peste bubónica.
Los Santos Anárgiros, en griego Άγιοι Ανάργυροι, Ágioi Anárgiroi, son los santos cristianos que no aceptaban el pago por sus buenas obras. Ellos eran curanderos o médicos cristianos, que en oposición directa a la práctica médica de la época, creían que los pacientes no debían pagar nada. El término «anárgiro» deriva de «an» (sin) y «argyros» (plata o dinero) con el sentido de «que no acepta la plata», que desprecia el dinero como pago por su servicio.
Estudió filosofía y retórica y después se dedicó a la medicina. Fue médico del emperador Galerio Maximiano. Según San Alfonso María de Ligorio, Pantaleón apostató de la fe cristiana, que volvió a recuperar gracias a su amigo, el sacerdote Hermolao, y fue perseguido por Diocleciano en el año 303. Murió tras sufrir diferentes tipos de tortura hasta que finalmente fue decapitado. Según la tradición cristiana, el fallecimiento tuvo lugar bajo una higuera seca que floreció al recibir la sangre del mártir luego de ser decapitado.
En los iconos se le representa al pie de un olivo o higuera seca, con una caja o estuche con ungüentos en su mano izquierda y en la derecha con la Cruz de mártir o con un escalpelo o bisturí por ser patrón de enfermos y médicos.

