El segmento de plata: La medusa. Por Manuel Montes Cleries

La medusa.

«La medusa es un bicho antipático que te puede amargar el verano»

Lo sé por experiencia. Hace unos días, apareció inopinadamente una plaga de medusas en la playa donde yo me sumerjo de buena mañana. Como soy el primero de mis vecinos que penetra en la mar salada, nadie me pudo avisar. Como consecuencia, una serie de tentáculos insertados en mi hombro izquierdo y mi costado derecho. Me cogieron a traición mientras nadaba de espaldas.

Como resultado final, una semana de picores y una marca indeleble en los lugares donde se agarraron las malditas “células urticantes”. El tratamiento es el de toda la vida: agua y ajo. ¡Y eso que son bonitas las medusas!

Esta anécdota me ha hecho recapacitar sobre la cantidad de “medusas humanas” que nos rodean a diario. Se encuentran escondidas y agazapadas esperando a los incautos que se sientan cautivados por su belleza y aparente inocuidad. Ya en la mitología griega describían a la medusa como: “una criatura ctónica (del inframundo) que sirvió como víctima, catalizador y símbolo de poder para los propios dioses griegos”.

Las medusas humanas son esa serie de embaucadores agazapados tras una apariencia normal y que te intentan estafar a diario con anuncios engañosos, timos a través de los medios, asombrosos productos a precio de saldo, compañías eléctricas que regalan el suministro, medicamentos milagrosos, llamadas angustiosas de un familiar en apuros (mentiras nacidas de la IA) así como relaciones maravillosas para las almas solitarias. Te amenazan con tantos otros sistemas maléficos pensados por las “medusas” de turno.

He vuelto a sumergirme en la mar salada con recelo. En tierra firme he aprendido a observar con lupa cualquier intento de estafarme a través de los medios. Desecho cualquier aviso bancario venga de donde venga. Pago gustosamente, pero sin sorpresas, el teléfono, la luz y el gas más caros del mundo. Pero, como pueda, a mí no me pica nunca más una medusa marina o humana. Estoy avisado y señalado.

De lo de Ceuta, mejor no hablar. Me recuerda un famoso cuadro de Gericault que se encuentra en el Louvre: “La balsa de la medusa”.

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

Artículos recomendados

Deja un comentario