
«La verdad es que siento rabia, y también mucha vergüenza por tener al volante a lo peor, a la hez de la hez, en el peor momento»
Todos recordamos la frase «el dinero público no es de nadie» pronunciada por una inútil e inane Carmen Calvo en el año 2004, cuando ocupaba el cargo de ministra de Cultura en el gobierno del corrupto y delincuente, presunto, José Luis Rodríguez Zapatero el «joyones».
Hoy tenemos a un republicano presidente del gobierno de vacaciones con toda su troupe familiar y de amiguetes en el Palacio de la Mareta, regalo del fallecido rey Hussein de Jordania a nuestro Rey Juan Carlos, y es que por muy rojo que sea a nadie le amarga un dulce ni le sale un sarpullido por tal elección veraniega ya hecha costumbre. Y se va de vacaciones mientras deja a Ceuta hundida en el fango con sus portavoves, voceros o bocazas mintiendo sobre la situación como el oscargután al que pocos serían capaces de tocar ni con un palo por el rechazo rotundo y profundo que despiera hacia su persona este individuo que debería llevar tatuado en rojo sobre su frente: ADAMUZ.
En este ambiente vacacional, festivo, y estival en el que parece ser que exclusivamente el gobierno socialcomunista define a Marruecos como un vecino fiable, tenemos una absoluta desprotección fronteriza sin inversión en seguridad, a la par que de corrupto a corrupto Sánchez entrega a Vladimir Zelenski, un cómico corrupto y renegado judío, erigido en líder de un territorio, antaño fronterizo, ficticio, hecho de recortes, regalos e improvisaciones, al que regala 17.000 millones a fondo perdido, y además, claro, sin fiscalización, mientras faltan espigones que quiten las ganas a agresores a nuestra soberanía, hormigón, mucho hormigón, alambre de espino, y alambradas concertinas… sí señor Markasca, concertinas, y tecnología y personal para proteger lo que es nuestro, de España y los españoles, mostrando al billonario vecino y sátrapa que defendemos lo que es nuestro.
La verdad es que siento rabia, y también mucha vergüenza por tener al volante a lo peor, a la hez de la hez, en el peor momento. ¿Seremos capaces de reaccionar a pesar del control mediático y político?

