
«A finales de los setenta, descubrimos esta herramienta de la psicología aquellos que nos dedicábamos a formar a los jóvenes»
Se trataba de una excelente posibilidad de mejorar el autoconocimiento. A lo largo del proceso enfrentas la información que tienes de ti mismo y la que los demás conocen de tu persona.
El procedimiento consiste en dividir tu personalidad en cuatro partes: 1.- Lo que tú sabes de ti y los que demás también saben: Ventana abierta. 2.- Lo que tú sabes de ti, pero desconocen los demás: Parte oculta o privada. 3.- Lo que los demás saben de ti, pero tú lo desconoces: Área ciega.- (Esta aflora cuando en serio o en bromas se practica el juego de la verdad). 4.-Lo que ni tú ni los demás conocen de ti: Área desconocida.
Las personas maduras tienen un primer espacio más grande. Son aquellos que identifican lo que piensan, lo que saben, lo que dicen y lo que hacen. A medida que el ser humano va convirtiéndose en un individuo egoísta y manipulador, va creando una imagen de lo que quiere aparentar. Va cerrando su ventana abierta, pero es fácilmente descubierto por lo que involuntariamente transmiten.
Me parece que los creadores de imagen son una mala copia del Dr. Frankenstein. Adoctrinan a sus seguidores en base a la propaganda personal o del partido, les hacen decir cosas en las que no creen ni piensan realizar. Y así vemos como, en medio de turbulencias políticas, se detienen en oír cancioncillas, leer libros de poesía y decir chorradas de todo tipo. Una tramposa ventana abierta que es claramente convertida en ventana ciega. Entonces se les ve el plumero.
Es muy importante que pongamos en práctica el procedimiento de Johari para analizar nuestro comportamiento y el de los que nos rodea. Esto da una nueva dimensión a tu autoconocimiento y la aceptación personal de los defectos y las virtudes.
La buena noticia de hoy me la proporcionan los seres sencillos, abiertos, sin dobleces. Os pongo como deberes que miréis a vuestro alrededor con la mirada crítica de Johari. Os llevaréis grandes sorpresas. Hoy estoy pensando especialmente en mi amigo y compañero Carlos Ortiz, con el que he convivido los últimos setenta años. Desde ayer se encuentra con el Padre. Descansa en paz.

