
«Sánchez es capaz de justificar un retraso de las próximas elecciones para terminar de colonizar las instituciones que le faltan ante una situación de crisis de Estado»
Escribo cuando se cumple un mes –de los largos, 31 días– de la invasión de Ceuta por el vecino del Sur, Marruecos, porque nadie se puede creer que el gobierno de uno de los países con mejor servicio de información del mundo, pudiera ignorar que 80.000 o más almas se movilizaran durante varios días para llegar a Ceuta el 30 de Julio.
Y conviene recordar que desde unos días antes, el presidente de Ceuta Juan Jesús Vivas ya alertaba de lo que se venía encima a la “No española, sino españolísima” –Margarita Robles dixit– ciudad del norte de África: «El lunes 27 llamé a Moncloa y me dijeron que estuviera tranquilo, el martes pedí al Gobierno el Estado de Alarma, el miércoles me dijeron que no había fundamento, el jueves llegó la avalancha». No haré más preguntas, señoría.

Pero con todo ese precedente y no pocos desmanes, agresiones a militares y detenciones de inmigrantes durante este periodo, nuestro desgobierno sanchista ha tardado cuatro semanas en reaccionar a la “normalidad” que nos vendían a las cuarenta y ocho horas del asalto marroquí. Recordemos que el principal responsable del orden, un tal Fernando Grande –paradojas de los apellidos– Marlasca nos decía al día siguiente de la entrada masiva de marroquíes y subsaharianos que “En menos de 48 horas la situación en Ceuta no tiene nada que ver y que la normalidad se está alcanzando. No voy a decir la normalidad del día 29, 28 de julio –que ya hemos visto que Juan Jesús Vivas avisaba que no era tal–, pero una razonable normalidad que determina que se ha revertido la situación”. Y muy ufano, Óscar Puente, que ahora se postula como sustituto, presumía entonces: “Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez”.
El mismo Pedro Sánchez, que no había tenido reparo en hacer una visita fotográfica a Ceuta de un par de horas, al día siguiente de la invasión, calificar la situación como grave, diciendo que habíamos sufrido “Un ataque, una violación de la integridad territorial de España” –una de las pocas verdades que ha dicho en su vida, seguramente– y coger el helicóptero a Torrejón –ir hasta allí desde Moncloa en coche blindado no le debe parecer seguro– y el Falcon a Lanzarote después de recomendarnos su playlist musical.

Precisamente, esta semana, el general de Brigada de Artillería Miguel Ángel Ballesteros se refería en los mismos términos: “Se está viviendo una estrategia híbrida en la zona gris y Marruecos lo tiene perfectamente diseñado y nosotros estamos tratando esto exclusivamente como un problema de inmigración. Esto es un problema contra la seguridad nacional, es un ataque a la integridad territorial, como dijo el presidente”. Cuando por fin se dignó a regresar después de cuatro semanas de buceo y baño, protegido por más dispositivos de seguridad que los que había en Ceuta el día del asalto, Mis vacaciones son sagradas, ¡carajo!, a punto ha estado de aumentar la infamia e irse esta última semana de agosto a completar el descanso en el lujoso Sport Hotel Hermitage de Andorra, de no haber sido porque algunos de esos centenares de asesores que le pagamos entre todos le advirtiera sobre la inconveniencia de un nuevo abuso, que no ha tenido más remedio que aceptar con un enorme cabreo presidencial, más porque se haya sabido su intención que por haber tenido que suspender sus paseos en bicicleta con la contable de la Sauna Adán. Pero ojo, que el presimiente parece que está desaparecido desde el martes y no se sabe donde está.

Completó el desfile multiministerial fotográfico por Ceuta el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que adelantaba el lunes 25 el paripé que iba a protagonizar su jefe al día siguiente: “El gobierno declarará mañana martes la situación de interés para la Seguridad Nacional en Ceuta y constituirá un mando único mediante Real Decreto en el consejo de ministros”, es decir, casi un mes después lo que se cansó de pedir desde el minuto uno del inicio de la crisis el antes citado Juan Jesús Vivas. Porque un paripé, y no otra cosa, ha sido la reunión de una hora del Consejo de Seguridad Nacional –que tenía que haber convocado el mismo 30 de julio– al que fue invitado telemáticamente el presidente ceutí. Una reunión que se celebró previamente al consejo de ministros en el que se aprobó una ayuda de 25 millones a Ceuta que ya veremos si llega como la del volcán de La Palma o la de la DANA de Valencia, es decir, tarde y mal. Y un Consejo de Seguridad Nacional al que, por cierto, no se dignó a convocar al Rey –que yo creo que tiene (o debería tener) iniciativa para asistir sin que se le convoque– lo mismo que al posterior contubernio de mandados, que también debía haber sido presidido, en mi opinión, en una ocasión tan singular, por el Jefe del Estado, que tendría que estar siempre en estas ocasiones de auténtica emergencia nacional, que no otra cosa está siendo la situación que se vive en Ceuta durante, ya, un mes, y que no tiene visos de resolverse a corto plazo. Al menos, eso se deduce de las palabras del que ha sido designado por su sanchidad como mando único en Ceuta, el multiimputado ministro Ángel Víctor Torres: «Tienen el compromiso y lo lograremos de que se alcanzará esa normalidad…, cuanto antes. Eso lo vamos a lograr; entre tanto, no nos vamos a engañar, no podrá ser mañana, pero que no vamos a parar ni un minuto de que pueda ser cuanto antes con el trabajo, el sudor y el esfuerzo».
Por cierto que la presencia o ausencia del Rey también ha demostrado la división que existe entre algunos miembros del gobierno, incluso del mismo partido, porque mientras la portavoz y ministra de Migraciones, Elma Saiz, decía que “La Casa Real es dueña en su propia agenda. Yo no tengo nada que decir sobre la agenda de la Casa Real”, el ministro de Polémicas y Transportes, Óscar Puente, decía que “Es el gobierno el que decide la agenda del Rey, sobre todo en materias de sensibilidad política. Y eso es lo normal”. Pues eso.

Casi simultáneamente al show sanchista, empezaba el baile por el Congreso de algunos miembros de la banda sincronizada de Moncloa, los mismos y algunos más que no quisieron ir a la comisión del Senado que requería el Partido Popular, ausencias que ya veremos cómo quedan y que de no ocurrir nada sólo ratificarían la repetida inutilidad de la llamada Cámara Alta que a todas luces se subordina a la Baja.
Empezaba el desfile la ministra de Defensa, Margarita Robles, que dejó claro que el CNI sí avisó a las fuerzas de seguridad antes del 30 de julio de que se estaba preparando algo al otro lado de la frontera: «Nuestras Fuerzas Armadas, los servicios de Inteligencia y, obviamente, el CNI, realizaron la labor que competencialmente les era y es exigible y que compartieron y analizaron con las Fuerzas de Seguridad del Estado y con el personal de la delegación del gobierno», que desmentía el titular en Ceuta.

Todo un guantazo al ministro del Interior, que aseguró que los servicios de inteligencia no avisaron en ningún momento de que pudiera haber una avalancha y que la desmentía desde la rueda de prensa tras el consejo de ministros: “No había ningún informe que atisbara que el día 30 de julio iba a suceder lo que finalmente aconteció”, en referencia a que no mandaron ningún informe por escrito, pero como si hubiera hilo directo entre Moncloa y Congreso, su amiga y colega le aclaraba que “No hace falta muchas veces manuscritos de servicios de Inteligencia. Era público y notorio que se estaba entrando a nado y así lo decían las redes sociales, por una interpretación de una sentencia del Tribunal Supremo. Y cómo esa penetración, sin necesidad de informes de nadie o con informes de alguien, que son secretos, se iba incrementando”. Y todavía iba más lejos la ministra: “Yo digo lo que creo que tengo que decir desde el sentido de la responsabilidad”.
Queda claro que el gobierno no se tomó en serio las advertencias que los agentes del CNI realizaron el 29 de julio y resulta patética la contradicción entre miembros del mismo ejecutivo y partido, otra más, y que no pase nada, porque es evidente que uno de los dos miente y parece evidente que es mucho más creíble la ministra de Defensa. Y merece la pena destacar la penúltima “brillante” intervención del inefable Patxi López, más Pachi “Nadie” que nunca ante esta evidente discrepancia: “Vamos a ver, es que las dos cosas pueden ser verdad a la vez. Es decir, no, no, no, no sé las tripas, pero seguramente el CNI avisa, pero posiblemente de lo que no se dio cuenta o no alertó, es de la dimensión extraordinaria que tenía”.

Comparecían el jueves en el Congreso los ministros Ángel Víctor Torres, la ministra de Sanidad, Mónica García y el ministro tres en uno, Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. Este último se contradecía al afirmar que “El gobierno de España no tenía información ni previa ni precisa de la magnitud de la entrada de 70.000 personas en Ceuta que sucedió el 30 y 31 de julio, esta es la realidad”, porque lo de ni previa ni precisa no parece casar mucho. Y luego intentaba justificar las cuatro semanas de ausencia y le echaba un capote a su jefe “¿Usted sabe las horas de trabajo, de conversaciones telefónicas, de lectura, de informes, de instrucciones que hemos tenido todos los ministros afectados por esta crisis migratoria en Ceuta? ¿Usted sabe las horas de trabajo, las conversaciones que hemos tenido y que ha tenido el presidente del Gobierno? No sé lo que han trabajado ustedes en agosto, yo les digo que el presidente del Gobierno ha estado todos los días al teléfono, todos los días, trabajando todos los días, dando instrucciones todos los días y por supuesto que no estaba en Madrid. Y me temo que, en un día de trabajo del presidente del Gobierno, este agosto, es mucho más que lo suyo en muchos días”. Aunque no sé si fue realmente un capote, porque si quiere decir que Sánchez estaba al frente, lo está dejando como el principal responsable de la desastrosa gestión de la crisis, que no cabe duda de que lo es. Y tuvo su réplica en la popular Cuca Gamarra: “¿Sabe lo que nos preguntamos todos los españoles? ¿Por qué ustedes callan? Porque usted es consciente, ¿por qué ustedes sabiendo todo lo que sabían, porque a estas alturas todos sabemos que tenían información, no hicieron nada, no actuaron?”. Pero se quedó sin respuesta, aunque si tuvo tiempo para dejar por tontos a dos de sus compañeros, Albares y Marlasca que se apresuraron a decir que todos los menores serían devueltos inmediatamente a Marruecos: “España es un país fronterizo de la Unión Europea, fronterizo con África. Esto supone que tenemos que afrontar grandes retos y situaciones complejas como la que estamos viviendo. Quien diga que esta situación tan compleja se soluciona en un santiamén, no tiene ni idea de lo que está hablando, ni idea, demuestra una ignorancia insuperable”.

Y por si faltaba algo, hemos sabido que un grupo de hackers conocido como Jabaroot, que significa poderío en árabe, y que algunos vinculan a Argelia porque llevan unos meses filtrando cosas que molestan al régimen marroquí, han ofrecido filtrar la identidad de más de 70.000 agentes de inteligencia y prometen la publicación de sus nombres entre los que están los de veintiún jefes de los servicios de inteligencia marroquíes, incluido su máximo responsable, Abdelatif Hamoushi. Dicen que consiguieron estos datos de los ordenadores de los agentes marroquíes que estuvieron en Castillejos en torno al día que se produjo el asalto a Ceuta, dando a entender que detrás del asalto a Ceuta estuvieron los servicios secretos marroquíes. Según la versión de estos hackers, Mohamed VI no tendría nada que ver con el asalto de Ceuta, que habría sido una idea de su consejero Fouad Ali el Himma, lo que hace difícil pensar que el aconsejado no lo supiera. Y dicen también que podrían ofrecer los datos de Pegasus que Marruecos habría conseguido del móvil de Pedro Sánchez. Ya están tardando.
Termino con un aviso sobre algo que está empezando a rodar por algunos medios y redes sociales y es que el presimiente cum Fraude, en su enfermizo deseo de continuar en el poder, sea capaz de hacer lo que no se atrevió Aznar en 2004 tras el atentado/golpe de Estado del 11-M, retrasar las elecciones mediante decretos de estado de alarma, excepción o sitio, que si bien requieren ser refrendados por el Congreso, ya sabemos lo que el hemicirco encierra. Puede que alguno piense que se trate de un argumento conspiranoico, pero creo que no hay que descartar que lo sucedido en Ceuta sea parte de una estrategia, a modo de prueba, para una repetición conjunta, en Ceuta y Melilla, dentro de unos meses, y que ante una situación de crisis de Estado justifique ese retraso de las próximas elecciones para terminar de colonizar las instituciones que le faltan, que ya son pocas, o provocar lo que parece que busca, un nuevo enfrentamiento de las dos Españas.

Instaría a que 88 diputados, la cuarta parte del Congreso, de acuerdo con el Artículo 102.2 de la Constitución Española, pusiera en marcha la exigencia de responsabilidad criminal del presidente y de este desgobierno ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo que recoge el 102.1 anterior. Ya lo pedí hace años, sin éxito por supuesto, para José Luis Rodríguez Zapatero en una serie de tres artículos y también sé que, como para la moción de censura, hace falta la mayoría absoluta del Congreso, misión casi imposible hoy, pero hay que hacer algo antes de que la situación de inestabilidad que ya se vive en Ceuta derive en algo peor.
La situación casi límite que se vive en Ceuta y los repetidos ataques a militares indefensos y con orden de no actuar, agredidos con piedras y con explosivos, que han producido heridos y detenciones de algunos de los agresores, creo que justifica la propuesta, antes de que la situación se vaya del todo de las manos. Y animo a todos los españoles de bien a que acudan a las manifestaciones convocadas por muchos ayuntamientos de España el próximo 2 de septiembre, a las que el PSOE ordena a sus cargos no participar mediante escrito firmado por la vicesecretaria General, María Jesús Montero; la secretaria de Organización, Rebeca Torró y el secretario de Política Municipal, Juan Francisco Serrano, denunciando que la presidenta de la FEMP, María José García-Pelayo Jurado, alcaldesa de Jerez, del PP, realizó la convocatoria «de forma unilateral al resto de grupos políticos que conforman la FEMP, sin acuerdo y vulnerando el funcionamiento democrático de la propia Federación».

