«No es que tenga no tenga amo, sino que le salen del cuello no menos de media docena de dogales de los que sus diferentes amos van tirando según proceda»
Fue en la última sesión de NO control –como viene siendo habitual en los últimos años– al gobierno, cuando en una NO respuesta a Santiago Abascal –porque nunca responde a las preguntas sino que lee o dice lo que trae preparado–, cuando nuestro presimiente aludió a que recibía insultos, y llegó a decir que incluso lo llamaban Perro (sic) en un particular remedo de su nombre, “Perro” Sánchez, que hay que reconocer que le queda mejor que el de Pedro, al que deshonra. Continuó después diciendo que “a diferencia de usted, yo seré un perro, pero no tengo amo”… definido, debió añadir para ser exacto, porque no es que tenga no tenga amo, sino que le salen del cuello no menos de media docena de dogales de los que sus diferentes amos van tirando según proceda, a veces más de uno al mismo tiempo, con grave riesgo de asfixia, que no parecen dispuestos a provocar ninguno.
Qué si no, sino amos extorsionadores, son, Marruecos, el último en aparecer como tal escena y al mismo tiempo el más fuerte hoy, SUMAR y Podemos y sus variantes (sus socios de desgobierno), o JUNTS, PNV, Esquerra Republicana de Cataluña, BILDU, BNGa, sus apoyos casi incondicionales, aunque algunos se le están revolviendo un poco, al menos de palabra, porque, como decía, nadie deja esa correa que tan buenos réditos le están dando desde 2018. Y digo yo, que si acepta ser un perro, tendrá que asumir ser un “hijo de perra”, como, de una manera mucho menos discreta, lo aclaman cuando se atreve a pasar, escoltado y a no menos de cien metros de sus administrados, por cualquier punto de España y, no pocas veces, sin necesidad de estar presente, ni siquiera de lejos, como, por citar sólo dos ejemplos, el pasado martes en el estadio Santiago Bernabéu, antes del comienzo del partido Real Madrid-Inter (que por cierto ganó el Madrid), donde se rindió homenaje a la abandonada ciudad de Ceuta, o este domingo, sin ir más lejos, en la tribuna del circuito MADRING de Fórmula 1, donde fue un clamor el recuerdo a su “santa” madre. “Piropo”, por cierto, del que no se libran tampoco buena parte de sus ministros, que no voy a citar para no alargarme demasiado en esto.

Y qué otro apelativo puede merecer el presidente de un gobierno que se atreve a culpar al presidente de Ceuta, como decía una portada del País, siguiendo la consigna de la sincronizada de Moncloa: «El gobierno toma el control en Ceuta ante el bloqueo de Vivas». Una gestión de la crisis provocada por la invasión de 80.000 marroquíes que nos deja una colección de eufemismos en el relato gubernativo: Ya no se dice Marruecos, sino nuestro vecino; no se dice presión, sino situación compleja; no se dice invasión, sino entrada irregular; no se dice responsabilidad, sino circunstancias y no se dice sensación de abandono y sufrimiento en el pueblo sino “inseguridad subjetiva”, según el ministro del Interior, Fernando Grande Marlasca, que aprovechó la ausencia del presidente ceutí, que había viajado a Bruselas, para presentarse en Ceuta entre abucheos y dar una rueda de prensa en la que sólo respondió a tres preguntas y salir huyendo.
En esa línea de toma de control, el peligroso y sospechoso mando único, Ángel Víctor Torres, ha tenido la ocurrencia de llevarse al puerto de Ceuta a mil, de los más de diez mil que pululan todavía por las playas, calles y parques ceutíes, en contra del ejecutivo de Juan Jesús Vivas. Y, con la colaboración del ministro ‘competente’ (es un decir), Óscar Puente, ha ordenado levantar veinte carpas de 36 m² cada una, en una explanada de unos 16.000 m² del Muelle de Poniente. Condenan así a un puerto estratégico de entrada al Mediterráneo, como es el de Ceuta, gasolinera de entrada y salida del Mediterráneo, con unas condiciones fiscales muy atractivas, que el año pasado registró más de 10.000 barcos, un 45% más que en 2024. Mientras Marruecos refuerza el puerto de Tánger con la intención de ocupar ese espacio.

Por cierto, que la jueza de la Audiencia Nacional, María Tardón, en un auto de 26 páginas ha decidido abrir formalmente la investigación de un probable delito por parte del reino de Marruecos, por una “conducta delictiva presuntamente cometida en el extranjero, atacando gravemente la integridad de España”. No hace la magistrada sino utilizar el mismo término que el 31 de julio, antes de irse de vacaciones a La Mareta, empleaba Pedro Sánchez pare referirse a la invasión de Ceuta: “Violación y ataque a la integridad territorial de España”. Una frase de la que se arrepintió pronto y que ha cambiado por el ataque a la jueza encabezado por el que alguna vez fue juez y ahora está desnortado, de nombre Fernando Grande Marlasca. Y a esta investigación le siguen la del Tribunal Supremo ante le denuncia de ocultación de información presentada por una asociación, la denuncia ante el juzgado número seis de Ceuta contra el delegado del gobierno allí, Miguel Ángel Pérez Triano, por mala gestión e inacción. El que decía que “Cuando el CNI tiene una alerta, se hace un informe, lo entrega en un sobre lacrado. Además, se dirige a los organismos competentes que deben ser Defensa, Interior, Presidencia… Un WhatsApp a un cargo menor no es un informe”. Por cierto, que ese cargo menor, su jefe de gabinete, ha dimitido, no sin acusarle de conocer la información de alerta recibida. Y, en ese mismo juzgado seis de Ceuta, se ha presentado también una querella por el posible suministro a inmigrantes de artefactos explosivos de fabricación casera.

A propósito de estas actuaciones judiciales, van a dar mucho juego los cuarenta informes de Inteligencia desclasificados por el desgobierno recogiendo múltiples advertencias de lo que podía pasar y paso el 30 y 31 de julio en Ceuta. A ver en qué queda lo que dijo en su tele amiga RTV Espantosa: “Son informes de situación que, efectivamente, en los días previos al 30 y el 31 de julio se registró un ligero pico en el número de llegadas a nado en la ciudad autonomía de Ceuta. Estamos hablando de cientos, en absoluto estábamos hablando de 70.000 personas que pudieran pasar la frontera. Sin desmerecer su profesionalidad, desde luego no se previó en absoluto una llegada masiva de tantos migrantes”. Unos informes ante los que Moncloa dice estar tranquila porque lo que hacen es reforzar el relato. ¿Se referirá a este relato, el del 29 de julio que dice que “Tenemos información de un intento de entradas a nado y salto a la valla para mañana”? ¿O a otro de la misma fecha en el que la policía habla de riesgo extremo y avisa de la existencia de grupos organizados en WhatsApp y en Facebook, con hasta 180.000 personas que se proponían entrar a nado?
También, la inteligencia militar señala el mismo día de los hechos, el 30 de julio, la pasividad de las autoridades de Rabat, advirtiendo de la posible utilización política por parte de Marruecos de una entrada masiva en Ceuta. La única respuesta de Pedro Sánchez ha sido que «Tenemos una Inteligencia con unos servicios que, evidentemente, tenemos que mejorar». Pero sigue sin responder a la pregunta que le hizo Núñez Feijoo en el Congreso: “Señor Sánchez, ¿si mañana volvieran a entrar 80.000 personas en Ceuta, usted qué haría?”. Tal vez el Artículo 8 de la Constitución, que no ha tenido en cuenta nuestro presimiente, le podría dar la respuesta: “Las Fuerzas Armadas… tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su INTEGRIDAD TERRITORIAL y el ordenamiento constitucional”. ¿Hablaría de eso nuestro rey, Felipe VI, en la reunión que mantuvo, sin la participación de Sánchez, por cierto, con la ministra de Defensa y los altos mandos de las Fuerzas Armadas? Esperemos que ejerza de una vez como Jefe de Estado y en esa reunión que se dice que ha convocado a Sánchez en La Zarzuela, le ponga los puntos sobre las íes y ese adelanto electoral se produzca más pronto que tarde.

Mientras tanto, cuarenta y dos días después, Marruecos rompió su silencio por escrito, para decir en un duro comunicado que reprocha a España su actuación en Ceuta, se pregunta por qué no se devuelve a los migrantes irregulares cuando el Gobierno marroquí se ha comprometido oficialmente a readmitirlos, o por qué se mantienen a los menores alejados de sus familias, sabiendo que Marruecos ha reclamado su retorno. Todo ello después de que tres de sus ministros, el de Justicia, el de Equipamientos y Agua y el de Asuntos Religiosos, hayan venido reclamando que Ceuta y Melilla tienen que volver a ser marroquíes porque están en su territorio. Algo a lo que, a falta de una respuesta contundente por parte del gobierno, ha contestado el Partido Popular con un rotundo comunicado.
Cambiando de tema, en una semana en la que reabrieron los colegios, los que pudieron, claro, porque algunos de Ceuta ya habían anunciado un considerable retraso en el inicio de las clases, hemos conocido un nuevo Informe PISA, que evalúa alumnos de 15 años de todos los países de la OCDE que dice que el grado de educación, comprensión y conocimiento de algunas materias de los alumnos españoles, que sacan la peor nota en lo que va de siglo, está por debajo de la media de dichos países y de la Unión Europea. Un español de 15 años tiene hoy la comprensión lectora de un inglés de 13. Nuestros alumnos no saben leer ni entender un texto largo. Nada que pueda sorprender después de cincuenta años o más de deriva educativa, que da más importancia a las actitudes que a los suspensos, rematada con la actual y nefasta LOMLOE , más conocida como ley Celaá, apellido de la ministra que hoy debería estar haciendo penitencia como embajadora de España en el Vaticano. Los lectores que me siguen saben mi repetitiva insistencia sobre el problema de la Educación en España, sobre lo que vengo escribiendo desde hace años y me permito la autocita de un artículo de julio de 2014. La Comunidad de Madrid encabeza las regiones españolas, desbancando a Castilla y León del primer puesto, y supera la media de la OCDE, por encima de Suecia. En la cola, en cambio, pues está la Comunidad Valenciana, País Vasco, Ceuta y Melilla, y no aparece Cataluña porque fue expulsada por hacer trampas al eliminar el 23% de los alumnos de más bajo nivel y los han pillado. España pierde 16 puntos en matemáticas, 23 en lengua y 8 en ciencias.

Y si hablamos de suspensos, aunque no sea directamente relacionado con la Educación, la Sala Tercera de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo suspende de manera cautelar la inscripción de nuevos españoles en el censo electoral. Una adulteración del censo que producía una nueva morcilla introducida en la Ley de nietos por Sofía Puente, la hermana del ministro de Transportes, en una auténtica manipulación administrativa que pretendía que todos los que salieron de España entre 1936 y 1955 serían considerados exiliados políticos. Suspensión que deja en el aire el derecho a voto de medio millón de nuevos nacionalizados y que no ha sentado muy bien al ministro Tres en Uno, de Justicia para más inri, Félix Bolaños: «Es una decisión de enorme trascendencia porque estamos hablando de suspender el derecho de voto de miles de españoles –que, de momento, no lo son ni lo eran– y por eso le pido respetuosamente al Tribunal Supremo que lo antes posible y en todo caso antes de los procesos electorales de 2027, resuelva el fondo de esta cuestión porque estamos hablando de lo más sagrado que hay en democracia, que es el derecho al voto». Es decir “derecho a voto” cientos de miles de ciudadanos de Iberoamérica que nunca pusieron un pie en España. No cabe duda de se trataba de un intento descarado de manipular el censo electoral, que ahora se frena y que debe suponer que, en todo caso, sólo puedan nacionalizarse como españoles aquellos que acrediten que son efectivamente descendientes de exiliados por motivos políticos, religiosos o ideológicos, que yo limitaría a primera y segunda generación exclusivamente.

Y a propósito de reabrir, también reabrieron los juzgados que cercan el entorno presidencial para desgracia de algunos imputados ilustres, como Begoña Gómez o José Luis Rodríguez Zapatero. Respecto a la primera, el juez Peinado se jubila a final de este mes, pero parece que antes quiere dejar ordenada la apertura de juicio por presunta malversación y tráfico de influencias contra la mujer del presidente, para la que la acusación pide 13 años de cárcel, y para la que acabó el plazo para presentar su escrito de defensa. Respecto al segundo, han declarado esta semana el que era presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola y el que fuera CEO, Roberto Roselli, que han ratificado ante el juez que pagaron 530.000 € a ZP por su mediación en el rescate de la aerolínea. Y también esta semana se retoma en la Audiencia Nacional el caso cloacas, con las andanzas de Leire Díez, sobre lo que el miércoles prestó declaración la gerente del PSOE para explicar los pagos camuflados que se hicieron a través de empresas de Gaspar Zarrías.
No quiero terminar sin un comentario sobre la información que publicaba El Confidencial, según la cual el equipo de Marlaska elaboró dosieres secretos de decenas de periodistas fichados por su ideología o por sus comentarios a favor o en contra del Gobierno, con sus fotografías e información del trabajo. Una maniobra más propia de un régimen dictatorial que Ana Rosa Quintana, en su programa de Tele 5, decía que recordaba la caza de brujas del senador Joseph R. McCarthy en los primeros años 50 del siglo pasado.

Tampoco sin citar la penúltima del gobierno vasco, socio de Sánchez, cuya consejera de Justicia del gobierno vasco y miembro del partido socialista vasco PSE-EE, María Jesús San José, concede el tercer grado a Henry Parrot, que fue capturado en abril de 1990 cuando iba a perpetrar una matanza en Sevilla, y que recibió 26 sentencias de condena que sumaban casi 4800 años de prisión, siéndole imputados 82 asesinatos.
Y termino con una especie de broma repetitiva del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que no contento con defender la colaboración de Marruecos, al que calificaba de “país amigo”, amenaza ahora a la Unión Europea con bloquear su ampliación a Montenegro si no accede a reconocer la oficialidad del catalán, del vasco y del gallego como lenguas de la Unión Europea. Para reír si no fuera penoso.
