Conversaciones en el andamio. Satrapadas: Con ‘V’ de vividores. Por Francisco Gómez Valencia

Satrapadas

«El felón nos tutea, se atribuye la mayoría social e insulta al parlamento» 

Sus esbirros este finde para contrarrestar al PP que pedían “elecciones ya”, decían que ellos “votaron sí”, cosa que no sabemos qué renta se piensan que les dará llegados el 29 de noviembre. Prueba de su incapacidad es que ayer repitieron como loros que nos convocan “con “v” de vivienda”. Sí queridos amigos, ocho años después se nos presentan con “V”, pero de vividores.

Al mismo tiempo las acampadas no se retiran. Recordar que el sindicato de inquilinas está financiado por el PSOE ergo, la PSOE a través del sindicato pretende que en la campaña sólo se hable del problema de la vivienda, asunto que ha empeorado obviamente gracias a su inacción y a su pésima Ley comunista.

¿Sánchez adelanta ocho meses las elecciones por lo de la vivienda? Evidentemente no. Las adelanta por la actividad judicial en contra de su organización criminal. En este sentido, desde aquí queremos desmontar una leyenda urbana que dice que en campaña se detienen las causas judiciales contra los cargos públicos. No es así, la investigación de delitos y de hechos no se condicionan porque el jefe del ejecutivo lo considere. Los jueces son independientes y aunque se suele decir que no se avanza para no interferir en las campañas, esto es absolutamente falso.

Lo que no es falso son los escándalos de corrupción de la PSOE.  Algunos ya han sido juzgados y otros tantos están siendo investigados resultando tales hechos fundamentales para poner en contexto lo que es y ha sido el sanchismo.

La invasión migratoria que hace que nuestros barrios estén llenos de gente extraña tensando todo, también será fundamental para que los votantes decidan votar, no contra otros semejantes sino contra quienes pretenden cambiar nuestra forma de vida alterando los censos electorales.

La cesta de la compra o el precio de los servicios básicos también será parte de la tierra quemada que cubrirá la tumba del sanchismo, pues no hay mejor indicador que la opinión de las amas se casa al salir del mercado o la de los conductores al pagar en la gasolinera.

El socialismo y la corrupción.

Hechos aparte son las felonías que durante estos ocho años les venimos contando y que irremediablemente volveremos a sacar a pasear pues esas —sus felonías—, son su currículum vitae y esperemos que también su expediente judicial. Estos (sus grandes éxitos) deben ser de nuevo recordados para tener presente en todo momento en manos de quienes estamos. 

La última y más flagrante seguramente hasta la de mañana, pues vamos a escándalo diario, ha sido lo de atacar directamente al parlamento por votar en contra sus decretos en el mitin que soltó para convocarnos. Su solución: volver a aprobarlos en el Consejo de ministros extraordinario de hoy por lo de las elecciones y sacarlos adelante en el BOE de nuevo sin consenso dentro de treinta y tantos días (en medio de la precampaña) gracias a la mayoría monclovita existente en la Diputación Permanente del Congreso, órgano que solo debería aprobar medidas urgentes de máxima prioridad nacional. 

La aprobación de la penúltima cafrada no es una prioridad nacional sino una necesidad política. Habrá más, incluida probablemente la anulación de la sentencia del hermanísimo y vaya usted a saber qué más cosas pendientes. Aplicando esa vieja frase lamentablemente conocida por toda la gente de bien: Sánchez, en este período de tiempo que le queda en la poltrona todavía hará cosas que nos helará la sangre.

Feliz día de San Bruno.

Españistán a 6 de octubre de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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