
«Más vale que los líderes políticos de los del Sena le den poderes de verdad inmediatamente a las Policías y los ejércitos, porque se nos van a comer a nuestros hijos crudos»
Pues el finde se nos llenó de amor y de memes en consecuencia porque aquí no aspiramos a más. También se nos llenó de supuestos cándidos estudiantes y jóvenes sin patria disfrazados de franceses descontentos por malvivir, de ahí su querencia por las marcas de gran diseño como la hoz y el martillo, o la pacífica media luna tan admitida no sé porqué.
Lo que sí se porqué son los del periodismo disfrazado de “piriodismo” travestido en “perrodismo”. Tal es su dependencia criminal que traspasaron otra línea y mutaron en “perrorismo” pues, ¿acaso alguien pensó que no iban a dar la brasa con el besito, el achuchón, y la guerra campal en la France por según ellos culpa de la ultra y mega derecha para tapar su decadente corrupción?
La técnica del despiste es la misma de siempre aunque está vez con un bailoteo insuficiente ya sea dicho. Recuerdo el “mecanicismo trumpiano” moviendo sólo los brazos a los ochenta y tantos del otro comparándolo con el “pseudoperreo erecto”, y la parte socialista más en forma del decrépito gobierno español me da la risa. Y sí, ¡qué viva la hemeroteca! Pues ya lo hicieron los herederos del peronismo o sea los Kirchner en la Argentina, o los Maduro en Venezuela así que, ¿por qué no lo iban a copiar los Sánchez en Españazuela?

El bailecito socialista reflejó su pasión por el colectivismo aunque parece después de ocho añazos que no sirve para sacar adelante el país, aunque —sí, todo sea dicho— para marear la perdiz haciendo que movían las caderas francamente mal. De ahí lo de calificarlo como “pseudoperreo erecto” pues los hipócritas feminazis de la pandemia, el volcán, la renacida ETA, la amnistía a los golpistas, “el solo si es si”, la DANA, Adamuz y Ceuta, danzaban empalados disfrazados de felices enrollados.
Oye mi papi…, que qué tremendo su progresismo ramplón pues a ver quién es el guapo que se abandona y pierde la cabeza sin marearse ni un poquito gracias al vértigo que da la cárcel. Bueno, quizás la Montero pero es que esa en materia de librarse del trullo y del salseo y animación grupal debe ser canela fina y más teniendo en cuenta quienes fueron sus maestros.
En cuanto a lo de los “jovenlandeses de origen africanísimo” que están arrasando de momento seis ciudades en Francia poco que aportar que ustedes no se imaginen.
En la retransmisión de la reportera de RTVE se cuela en primer plano un moreno y nos amenaza con rebanarnos el pescuezo.
Y en estas andan los intelectuales: que si la culpa es de La Revolución francesa y tal, que si Napoleón fue un crack usando sus métodos para acabar con la insurrección, que si MariMacron & Señora se fueron de concierto mientras ardía Paris —¡joder pues como debe ser!—, haciéndose un Sánchez & Señora cuando nos invadieron Ceuta , o que si Policía asesina por arrojar desde las terrazas bombas de humo y no a pie de calle.
En esta, los amables insurrectos mientras tanto arrasan las tiendas de lujo y no tanto por la causa y así vamos mientras queman edificios públicos. Los nuestros de momento solo vandalizan las plazas y se orinan y defecan sobre las rejillas del Metro. Una progre gabacha trató de negociar con ellos a la puerta del negocio familiar. Ni que decir tiene que no la hicieron ni puto caso, la apartaron educadamente a un lado y arrasaron el comercio.

Pues eso, que la revolución no consistía en arrancar el tapón de la botella de plástico para beber a gusto. Era y es permitir que los extraños que hoy controlan el cotarro desde dentro de los extramuros socialmente aceptado desde los 90, lo arrasen todo sin recibir mientras tanto. ¡Ay si Napoleón levantara la cabeza! Pues se orinaría con razón sobre la tumba del General De Gaulle.
La imagen del finde no es el jodido y tísico Sánchez con su contrachapada esposa Begoña dándose un piquito como si de una iguana y una serpiente se tratara, la imagen —como sucedió en Nueva York cuando unos jóvenes charlaban a la otra orilla de Manhattan amistosamente mientras reventaban sus torres—, es París y la han escenificado unos amables franceses de mediana edad bailando ajenos a lo que sucede al otro lado del Río Sena, como si esa frontera natural sirviera como una línea invisible a modo de antivirus.
Y yo me pregunto en voz alta quién está más fuera de la realidad: nosotros (los bailarines del Sena), los insurrectos franceses preparados para recibir la orden y venirse para acá, o los bailarines del mitin sanchista en Fuenlabrada. Más vale que los líderes políticos de los del Sena le den poderes de verdad inmediatamente a las Policías y los ejércitos, porque se nos van a comer a nuestros hijos crudos.

Feliz día de Santa Laura.
Espanistán a 19 de octubre de 202.

