
«En el contexto de la II Guerra Mundial el tirano soviético Stalin convocó una reunión con los altos jerarcas ortodoxos y autorizó la reapertura de las iglesias»
Al margen de leyendas urbanas lo que sí ocurrió con la religión en 1941 en la URSS estalinista es que se produjo un giro de corte pragmático hacia el patriotismo pues tras la invasión alemana durante la Operación Barbarroja el 22 de junio de 1941, Stalin abandonó temporalmente la extrema persecución atea hacia todo elemento religioso que ejecutó durante los años 30 para pasar a apelar al fervor nacional y patriótico de las masas.
Para ello sí realizó una alianza con la Iglesia pues en septiembre de 1943, Stalin se reunió de hecho con los líderes de la Iglesia Ortodoxa Rusa para permitir la reapertura de templos, la elección de un patriarca y el uso del sentimiento religioso en favor del esfuerzo de guerra contra el nazismo, pero lo que parece evidente es que todo esto fue realmente una maniobra política de movilización, no una conversión personal ni un rescate de los Sagrados Iconos en el calor de los primeros días de la invasión.
Vemos en la fotografía de 1952 al Patriarca Alexey I de Moscú y de toda Rusia. En el contexto de la II Guerra Mundial el tirano soviético Stalin convocó una reunión con los altos jerarcas ortodoxos, autorizó la reapertura de las iglesias, la liberación de algunos clérigos presos y la elección de un Patriarca. El Patriarcado de Moscú quedó así restablecido formalmente después de casi dos décadas.
Stalin hizo esto para luchar contra la “barbarie nazi” y el “paganismo germano”, al reconocer en la religión un factor de cohesión social del pueblo ruso que podía utilizar en su beneficio para unir al pueblo frente a la invasión nacional-socialista alemana.

