
«El pan tiene una ventaja sobre los economistas. No engaña. Si pesa menos, pesa menos. Si cuesta más, cuesta más. Si antes comprábamos dos barras y ahora una, no hace falta crear un observatorio»
Antes se iba a comprar el pan. Ahora se va a consultar la economía nacional en forma de barra. El panadero no parece ministro, pero lo es un poco. Tiene harina, luz, alquiler, impuestos, empleados, transporte y una paciencia blanca, como de miga. Uno entra con una moneda y sale con una lección. La barra ha subido. La hogaza ha subido. El pan integral, que antes era pan de pobres, ha subido tanto que ya parece pan de filósofos.
La economía doméstica empieza ahí, en una bolsa de papel caliente. No empieza en los discursos, ni en los gráficos, ni en esas ruedas de prensa donde todo mejora salvo la vida. Empieza cuando una señora mira el precio del pan, luego mira el monedero y después mira al panadero como si él hubiera redactado los Presupuestos Generales del Estado.
El pan tiene una ventaja sobre los economistas. No engaña. Si pesa menos, pesa menos. Si cuesta más, cuesta más. Si antes comprábamos dos barras y ahora una, no hace falta crear un observatorio. La estadística está en la mesa, junto al cuchillo.
Nos dicen que la inflación se modera. Puede ser. También se modera uno cuando deja de pedir jamón. La economía oficial habla de porcentajes. La economía de casa habla de renuncias. Hoy no compramos esto. Mañana esperamos a que baje aquello. Pasado mañana hacemos cuentas con una seriedad de notario triste. Y, sin embargo, el pan sigue siendo el alimento más democrático. Lo comen el rico y el pobre, aunque uno lo acompañe con caviar y el otro con aire gubernamental. Por eso su precio importa tanto. Porque cuando sube el pan, no sube solo el pan. Sube la sospecha de que algo muy básico se está estropeando.
Yo no sé si un país se hunde cuando sube el pan. Pero sí sé que empieza a ponerse nervioso. Y un país nervioso ante una barra de pan es ya un país que ha dejado de creer en muchas cosas. ¿No será que la economía verdadera no está en los ministerios, sino en la mano que compara dos barras antes de elegir la más pequeña?

