Conversaciones en el andamio. El legítimo derecho a quemarlo todo. Por Francisco Gómez Valencia

El legítimo derecho a quemarlo todo.

«Si piensas distinto en su democracia eres fascista pero si pones bombas o violas mujeres pero piensas como ellos, pues tienes derecho de expresión y eres un demócrata»

Decía un menda lerenda en 𝕏 que entonces: si viene Ada Colau, Irene Montero o Pedro Sánchez, a mi ciudad, ¿tengo derecho a quemar las calles porque vienen a provocarme con sus discursos que dan diferente al mío? ¿Es así como funciona la democracia? 

Inicialmente le contesté que sí porque andaba medio sesteando mientras husmeaba por la red aunque, después ya espabilado lo eliminé y le contesté que no. Que no porque así es como ellos ven la democracia. Y no se te ocurra defender otra cosa porque eres un fascista. Así que un ¡NO! rotundo porque la democracia se ejerce sin violencia y sin achicharrar nada (le contestaban algunos) y pensé: ¡coño, aquí hay tema!

Durante estos días estamos asistiendo a una competición por achacar los conflictos en las calles al otro tratando así de travestir la imagen del contrario aunque, no me negarán que al menos en España esa actitud es muchísimo más propia de la izquierda. La izquierda promulga que la derecha no está en posesión de la verdad única y absoluta. Ellos sí (defendía alguien).

A tal extremo llega esta afirmación que el propio Sánchez en otro tic autócrata de libro reconoce abiertamente que si PP y VOX gobernasen no estaríamos hablando de alternancia sino de involución.

La violencia de la extrema izquierda

Ahora vas y se lo cuentas a los moritos catalanes y a los chavales de la kale borroka.

Es que no saben lo que es la democracia ni el fascismo (contestaba uno)… ¿empezamos por aquí? Quizá todo se ha reducido a sentimentalismos desde hace más de 30 años (replicaba otro). Seguramente. Así es; ellos nos enseñan el camino pero la diferencia es que nosotros no somos animales (apostillaban otros dos). Esta gente nunca ha leído noticias. Han oído hablar de los “colectivos” chavistas. Grupos armados, matones, que en nombre de la izquierda acababan con cuanto se atreviera a posicionarse o criticar al gobierno. ¿Eso es lo que los españoles quieren? ¿De verdad? Se preguntaba otra.

Resumida historia de la fuerza del amor. Publicación de marta Sevilla.

No (respondía alguien de izquierdas). Sólo provocan la extrema derecha y la derecha extrema. A las derechas no se les debate, se les combate (añadiendo el icono del puño en alto y la bandera de Palestina).

El jarabe democrático que ellos proclaman, sólo vale en un sentido (la contestaba otro). “A por los rojos» dicho por el provocador tonto del culo de Vito Quiles, ¿no te parece que viene a provocarme? —Saltaba otro zurdo—, exacto, tu quema y ya nos vas contando le respondía irónicamente uno de los míos. Es lo que están deseando, se victimizan hasta cuando son los culpables. ¿Y no es verdad? Añado yo.

Un gozo de la comunicación.

Levanta más libros y menos pesas, camarada (grita en mayúsculas otro zurdo).

Así funciona esto. Si piensas distinto en su democracia eres fascista pero si pones bombas o violas mujeres pero piensas como ellos, pues tienes derecho de expresión y eres un demócrata.

No se me ocurre mejor final.

***

Nota: las conversaciones de hoy son reales y han sido tomadas de una conversación en 𝕏 como dijimos al comienzo. No menciono a quienes desparraman por la red porque son mucha gente anónima como la cuadrilla del andamio, así que como agradecimiento brindamos por ellos y por lo que se vive y no se publica y si se publica, como el algoritmo nos trata como si no existiéramos, pues hacemos magia y los hacemos desaparecer para proteger su anonimato.

Feliz día de San Judas Tadeo y San Simón.

Españistán a 28 de octubre de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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