La guadaña socialista. por Julio Moreno López 

La guadaña socialista

 

“Este pueblo no cambia. Aquí está la luna entre las torres, la conversación de los grillos y la tensa guadaña que, año a año, nos quita a las gentes más cercanas”. (Hugo Gutiérrez Vega). 

El 13 de julio de 1936, tras ser detenido en su domicilio por, entre otros, militantes del partido socialista vinculados a Indalecio Prieto, José Calvo Sotelo fue asesinado a sangre fría dentro de la furgoneta que le trasladaba a nunca se sabrá dónde. Calvo Sotelo, Diputado por Orense, era entonces, tras las elecciones de febrero de 1936, el principal portavoz de la oposición monárquica. 

Atendiendo a la cronología de los hechos, documentada de una forma empírica, Calvo Sotelo había protagonizado, el 16 de junio de ese mismo año, un tenso debate parlamentario en torno a la falta de seguridad y los alborotos en las calles con Casares Quiroga, entonces presidente del gobierno. Lejos de profundizar en los términos de este debate, sí hay que destacar que, en su intervención, Dolores Ibárruri, conocida como la pasionaria, amenazó a Calvo Sotelo con que ese había sido “su último discurso”. 

La creciente tensión política de los siguientes días llegó a su punto álgido con el asesinato, el día 12 de julio, del teniente de la Guardia de Asalto José del Castillo, vinculado al partido socialista. Esa misma noche, en una más que probable represalia organizada en una reunión de urgencia en el cuartel de Pontejos entre militantes socialistas, miembros de La Motorizada y el capitán Fernando Cóndes, varios vehículos oficiales salen en busca de José María Gil-Robles, dirigente de la CEDA, pero no consiguen localizarlo. Así que, de forma improvisada, se dirigen al domicilio de Calvo Sotelo, para realizar la falsa detención que desembocaría en su asesinato. 

 Todo esto es memoria histórica. Hechos documentados, empíricos, que no admiten duda o negación. Historia de este país, España. 

«La desidia, la corrupción y la ineptitud del gobierno socialista nos han traído a una situación que se nos está yendo de las manos»

Desde el punto de vista de cualquier observador, a poco avezado que sea, los paralelismos con el momento actual de nuestro país son de tal calibre que resultan aterradores. La desidia, la corrupción y la ineptitud del gobierno socialista nos han traído a una situación que se nos está yendo de las manos. De un lado, con la precarización de los servicios públicos que ha desembocado en las tragedias de Adamuz y de Urda, entre otras. No hay que olvidar que, desde que gobierna Pedro Sánchez, los accidentes ferroviarios con resultado de muerte ascienden a siete, en uno de los medios de transporte que ha de ser de los más seguros del mundo, desde Vacarisses, en noviembre de 2018, Castellgalí en 2019, La Hiniesta en 2020, Sant Boi en 2022, Adamuz, Gelida y Urda en 2026. 

Es verdad que, como no puede ser de otra manera, en todos ellos concurren actuaciones humanas, pero también es cierto, sobre todo en los dos gravísimos accidentes de este 2026, que la degradación de la vía, de la maquinaria y de los medios técnicos son los que han llevado a circunstancias extremas a aquellos que aportan la última decisión, la que es clave en el desenlace. 

 Cabría, además, preguntarse, donde están los 160.000 millones de euros que la Unión Europea adjudicó al gobierno de Pedro Sánchez para la renovación y modernización de infraestructuras entre las que se encuentra, por supuesto, la red ferroviaria. 

Pero ya se lo digo yo. Entre las partidas presupuestarias más surrealistas de este año se encuentran algunas tales como: 150.000 euros para proteger a los indígenas LGTBI brasileños, 300.000 euros para impulsar la participación, emprendimiento y liderazgo tecnológico de las mujeres en la industria del videojuego en centro América; 3.000.000 de euros en fomentar el empoderamiento socio económico de las mujeres en Egipto. 1.000.000 de euros en Mujeres Café y clima empoderamiento femenino para la resiliencia socio ecológica de la cadena de valor del café frente al cambio climático en Etiopía. Y no sigo porque esta lista, que parece sacada de una película de los hermanos Marx, es interminable. 

Además de todo ello, presuntamente, gran parte de ese dinero destinado a otras partidas se está destinando a sostener un sistema de pensiones que se está haciendo insostenible, precisamente, por partidas como las anteriormente citadas. Y digo presuntamente por pura precaución, porque sobre esto ya tiene el gobierno un apercibimiento de la UUEE. 

 Aparte de que todo ese dinero va dejando más rastro que las migas de pulgarcito, cabría preguntarse qué tenemos nosotros que aportar a estas causas woke y más aún en Brasil, Egipto o Etiopía, para luego darnos golpes de pecho por el desalojo de personas que, ni más ni menos, han de ser desalojadas por deudoras y delincuentes, porque van contra la ley. A costa de un dinero público que no se está destinando a lo que de verdad importa, como por ejemplo que cientos de nuestros conciudadanos, amén de extranjeros de 24 nacionalidades en Urda, no se dejen la vida sobre las vías de unos trenes que han pasado de ser el orgullo, a la vergüenza internacional de este país que están vendiendo, o regalando, por parcelas. Eso sí, a cambio de votos o de la correspondiente comisión. 

El wokismo está matando a nuestra España. La permisividad de un gobierno que es presa de su línea oficial, aquella que favorece al vago y al delincuente, más aún si no es español, para dejarnos a los que de verdad aportamos, con nuestros impuestos, el dinero que mueve su corrupción y su ignominia, a los pies de los caballos. 

La acampada de Sol, los disturbios en Barcelona, otra vez Barcelona, y en Bilbao, bajo la dirección demostrada de grupos organizados a los que Pedro Sánchez les pone la alfombra roja, nunca mejor dicho. Las huelgas que degeneran en actos vandálicos, la intervención sectaria y política de los sindicatos que ven peligrar sus treinta monedas. Y, para finalizar, la amenaza de la izquierda más radical, personalizada en la nueva pasionaria, Manuela Bergerot, de que las calles de Madrid van a arder. 

Cuidado. La izquierda muere matando. No está haciendo falta siquiera que gobierne la derecha. Ha bastado la más que hipotética posibilidad de que esto ocurra para que los partidos de izquierda empiecen a matar, de un modo general y, si es necesario, endogámico, en un sálvese quien pueda que va a acabar en un baño de sangre. 

El dedo acusador de Bergerot, por cierto, nacida en Argentina, nos pone en la diana. Ahora tenemos que decidir, primero, a quien votar el día 29 de noviembre, con valentía, con congruencia y con generosidad, aun sabiendo que estaremos marcados por esta izquierda beligerante y sanguinaria. Y en segundo lugar, si vamos a poner la otra mejilla o vamos a sacar el coraje suficiente para demostrarles que no tenemos miedo, que no somos cobardes y no somos inofensivos. Aunque esto nos ponga, una vez más, bajo la guadaña. 

 

29 de noviembre, elecciones generales. 

 

Julio Moreno López. 

Julio Moreno Lopez

Nací en Madrid en el año 1970. Aunque mi título universitario indica que soy ingeniero informático por la Universidad Pontificia de Salamanca, nunca ejercí como tal. Enamorado del mundo del periodismo y de la literatura, colaboro en diversos medios escritos y en alguna que otra emisora de radio. Ahora, miembro de este proyecto tan bonito de La Paseata. Además, soy autor del libro “Errores y faltas” Y del blog del mismo nombre. En Twitter @elvillano1970.

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