¿Cómo permitimos que siga gobernando alguien que ha demostrado un desprecio absoluto por los pilares de esta supuesta democracia?
Señor Marqués, el ocaso. Por Julio Moreno López

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¿Cómo permitimos que siga gobernando alguien que ha demostrado un desprecio absoluto por los pilares de esta supuesta democracia?

Pedro Sánchez, ante los periodistas que le preguntaban, dijo “menuda inventada”. Otra vez que le faltó decir “he visto a Bowie flotando”.

Espero sinceramente que el que la ha hecho la pague y que la justicia no se demore, para que podamos olvidar la palabra presuntamente.

No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos acallen tu voz interior.

Yo no creo en la democracia. La democracia exige que el votante tenga capacidad objetiva de voto y que el político asuma su rol de servidor público.

Hay momentos puntuales, de lucidez absoluta, en los que una situación, un pensamiento furtivo o una experiencia casual pueden cambiarte la vida.

Hace unas semanas, tras otro año sin vernos, Javier, Félix y yo, nos hicimos la foto. Esa foto que ya llevamos más de cuarenta años haciéndonos.

Solo pretendo ser yo. Lo haré por una vez en la vida. Sé que tenía razón, amante de las causas perdidas. Creías que sería el mejor, cuidado con las expectativas.

Son esas voces, esas presencias inesperadas que te asaltan en la cama, sin venir a cuento, como cadenas de datos perdidos en tu cerebro que de pronto se entrelazan y te sacan de tu sueño.

Si lo que quieren es alargar su tiempo, dejen las grasas, el azúcar, la harina, pero sobre todo dejen el alcohol. Igual van a vivir los mismos años, pero se les van a hacer mucho más largos.

¿Vivir para trabajar?, ¿Trabajar para vivir?. La vida es eso que sucede mientras estamos distraídos, mientras luchamos por sobrevivir.

Ahora, que yo soy el padre, me pregunto si alguna vez habré estado a la altura y si mis hijos recordarán su niñez como un tiempo de felicidad, como la recuerdo yo.

«No se sentía capaz de recorrer el pasillo, de adentrase en la que había sido su casa, pero que ahora sentía como un lugar extraño, terrorífico».

“Cuando releo mis relatos, a veces tengo la sensación de que me los han dictado, de que no los he escrito yo”. (Julio Cortázar).