
El jardín seco por Rick Deckard: La perfección es un blanco esquivo

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Sentencia de Yamamoto Tsunetomo: Un samurái no piensa en términos de victoria o derrota, simplemente combate hasta la muerte.


Nápoles, 1853. El rey Fernando II de Borbón ordena la construcción de unos túneles bajo la ciudad, que comunicaran el palacio real con los barracones militares para que, en caso de necesidad, el monarca pudiera ser evacuado con toda seguridad.

Fernando murió antes de que el entramado subterráneo fuera completado, de modo que el proyecto se abandonó y cayó lentamente en el olvido.

Durante la Segunda Guerra Mundial se utilizó como refugio antiaéreo y, entres esos años y los 60, se empleó como almacén de todo tipo de vehículos, que han quedado congelados en el tiempo.

El lugar, a unos 100 metros de profundidad y con cerca de kilómetro y medio de galerías, se construyó bajo los acueductos que proporcionaban suministro de agua a la ciudad.

El nombre de todo esto es «Galería Borbónica». Se accede a ella a través de una escalera en la Piazza del Plebiscito.

Fue recuperada a partir del año 2000 y ofrece visitas guiadas y copas en un pub en sus profundidades.



Dice un proverbio inglés que «Winners never quit; quitters never win» «Los ganadores nunca abandonan; los que abandonan nunca ganan».
Y en esas estamos o debería decir «están». De cualquier manera en estos días en los que todos nos sentimos fascinados por el espíritu olímpico, hagamos nuestras y apliquemos a nuestra propia vida las reflexiones de los grandes campeones que ha dado la historia.

Vayan estos pensamientos dedicados a Samir Ait Said, el extraordinario gimnasta del equipo francés que dándolo todo en la pista y después de tantos años de preparación, vio cómo sus esperanzas se truncaron en solo un segundo.






Se suele pensar que la katana (o nihonto) era el signo distintivo de la casta samurái, pero ésta es una verdad a medias. Lo cierto es que el verdadero símbolo de estos guerreros era la «daisho» (literalmente, «corto y largo»): la pareja de sables compuesta por la katana, o sable largo, y la wakizashi, o sable corto. Un samurái no podía ser visto en público sin estas dos armas ceñidas a la cintura, y la pérdida de cualquiera de las dos, bien fuera en combate o por descuido, era causa de enorme deshonra.
Cada una desempeñaba su función, y mientras que el nihonto era empleado en duelos en espacios abiertos, la wakizashi estaba ideada para disponer de mayor maniobrabilidad en pasillos angostos o habitaciones de techos bajos. Hay constancia, no obstante, de que el peculiar ronin Miyamoto Musashi, siendo ambidiestro, desarrolló una técnica de lucha por la cual empuñaba ambos sables al mismo tiempo.


Otto Von Bismarck siendo primer ministro prusiano (1863) y con ocasión de recibir a un embajador español en su corte vienesa, le dijo al funcionario llegado de Madrid: «España es una gran nación… Yo la admiro profundamente, conozco la historia de la creación de su imperio y creo que resulta indestructible…»
-«¿Por qué herr Canciller?», preguntó el embajador.
-«Porque ni siquiera ustedes los españoles son capaces de destruir su nación…»
Parece que esta anécdota no está comprobado que fuera verdadera, pero en cualquier caso, podría haberlo sido.
Somos una gran nación cuna de héroes que lucharon a brazo partido a lo largo de nuestra Historia para mantenernos unidos firmemente. Desde Don Pelayo hasta los Reyes Católicos. Desde el llamado «Levantamiento y revolución de los españoles» (Guerra de la independencia) hasta que se creó la Constitución de 1978, vigente a día de hoy, ratificada por todos los españoles que nos convirtió en un «Estado social y democrático de derecho que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político».
Vivimos momentos tensos, tristes, en el que esa unidad que tanto costó conseguir se tambalea sin que haya una mano lo suficientemente firme para enderezarla.
Es verdad que estamos en el buen camino, y recuperándonos poco a poco de la profunda crisis en la que hace cinco años estábamos inmersos, gracias a nuestro sacrificio nuestras privaciones y a un Gobierno que con todas las carencias, corrupciones e incumplimiento de algunos puntos de su programa nos ha llevado por el camino recto con el desprestigio que todo gobierno espera cuando ha de adoptar medidas impopulares y duras. De eso no me queda ninguna duda. Pero hace falta más, mucho más. Hace falta tener pasión y atreverse a enfrentarse con mano dura, con aquellos que nos amenazan desde dentro y desde fuera. La clase política debe olvidarse de sus intereses personales y empezar a ejercer el trabajo por el que los españoles les estamos pagando. Utopía ¿Verdad? Sí, utopía pero necesaria….¡¡¡YA….!!!.
Ese es mi sueño y mi deseo y me gustaría empujar con todas mis fuerzas para que salgamos adelante. ¡¡NOS LO MERECEMOS PORQUE SOMOS INDESTRUCTIBLES!!
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

