España en general, se va pareciendo cada día más a un paraíso de la Cosa Nostra, pero no Italiana, sino del Bronx.
España, un paraíso de la Cosa Nostra. Por Rodolfo Arévalo

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España en general, se va pareciendo cada día más a un paraíso de la Cosa Nostra, pero no Italiana, sino del Bronx.

A la moralidad de izquierdas se le ve el plumero y la Historia siempre termina alcanzando a los traidores por mucho que corran.

Será una estafa gigantesca, repugnante. ¿Alguien cree que van a ir examinando hueso a hueso identificando su ADN hasta recomponer lo que con toda seguridad nunca podrá ser recompuesto?

¡Viva la democracia “manque” sea mentira! Y que no se te ocurra agacharte, que te la meten… por cualquier parte ¡fíjate tú!

Las pilas se agotan, los juguetes electrónicos se rompen, pero el amor de cuantos te rodean permanece en tu mente y en tu corazón para siempre.

A veces es necesario y forzoso que un hombre se sacrifique por un pueblo, pero nunca que un pueblo entero deba sacrificarse por un hombre.

De nada ha servido, la creciente merma en el principio de autoridad de las FFCCSE, el ya invisible efecto ejemplarizante que supuso la sentencia de Alsasua.

Pese a este fallo reconocido, queda patente que el Estado nunca pierde. Como se suele decir “los errores se pagan”, pero siempre lo hacen los mismos.

Vivimos en un mundo de contrastes. Es cuestión de elegir. Educar en valores o animar a la falsa felicidad llena de tinieblas mentales.

Comunistas y socialistas con Sánchez a la cabeza pretenden despenalizar las injurias al Rey y a la Bandera Nacional.

¿Qué hace la oposición política, aparte de atizarse entre ellos? ¿Son plenamente conscientes de la situación en la que estamos?

Nosotros aquí porque nos importan, damos nuestros sencillo homenaje a Carlos Coloma como cabeza de cientos de españoles soldados olvidados cuya memoria reivindicamos.

El lenguaje inclusivo no es sino una absurda deformación del lenguaje sometido a la no menos penosa y artificial “corrección política”

Queridos Reyes Magos, que el engaño no nos sea indiferente, y, si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente.