Hoy que se les acaba el aire no puedo ni imaginar lo mal que lo estarán pasando los tripulantes del mini submarino hundido en el Atlántico.
Hoy se les acaba el aire. Por Rodolfo Arévalo

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Hoy que se les acaba el aire no puedo ni imaginar lo mal que lo estarán pasando los tripulantes del mini submarino hundido en el Atlántico.

Conozco a Pablo Blanco en el Puerto de Altea. Construye unos mamparos móviles de su invención que el Club Náutico le ha encargado. Trabaja al sol rodeado de veleros y motoras en dique seco. A Pablo le apasionan los barcos y por los grandes conceptos se mueve como el Alfil sobre el damero: ágil, rápido y con precisión. Para este hombre que nació en el barrio de Carabanchel de Madrid no existen las conversaciones inocuas e intrascendentes. En cada frase y comentario, que ilustra con algún chiste, sabe profundizar en la filosofía, las grandes citas y los estados de ánimo del ser humano