El tañido del timbre interrumpió mi placidez vespertina. Su resonancia penetrante hacia el cerebro laceró mis oídos.
El timbre inoportuno. Por Manuel Sanz Real

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El tañido del timbre interrumpió mi placidez vespertina. Su resonancia penetrante hacia el cerebro laceró mis oídos.

El agua presente en la superficie terrestre en un setenta por ciento de entre sus elementos. Vital. Manipulada hasta el hartazgo por este motivo