Los bancos están de caspa caída, ya no hay empleados que te atiendan bien, o por lo menos como si fueras un ser humano.
Y los bancos, de «caspa» caída, también. Por Rodolfo Arévalo

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Los bancos están de caspa caída, ya no hay empleados que te atiendan bien, o por lo menos como si fueras un ser humano.

A lo largo de la historia de la civilización europea, se han detectado algunas ilustraciones de los negocios, verdaderamente, pingües.

Ayer oí al diputado socialista Rafael Simancas decir que en España se había rescatado «a la banca especulativa». Si no recuerdo mal el señor SImancas es economista por lo que su falsedad es más grave. En España no se rescató a «la banca especulativa», se rescató a las Cajas de Ahorros, unas instituciones que habían funcionado más que bien hasta que los ávidos políticos metieron en ellas sus manos pecaminosas, so pretexto de velar por el dinero de todos, y las utilizaron para financiar su megalomanía con proyectos ruinosos llevándolas a la quiebra.