Las sociedades que se rigen con un exceso de leyes ocupan a la mayoría de los habitantes en los juicios y desperdician tiempo necesario para los campos y los oficios.
(VIII) La insoportable vecindad de la manía reglamentista. Por Manuel Artero

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Las sociedades que se rigen con un exceso de leyes ocupan a la mayoría de los habitantes en los juicios y desperdician tiempo necesario para los campos y los oficios.

Me huelo que retorna a España la pertinaz sequía y no tan sólo de agua porque vamos apañados cuando alguien zorrea en la presidencia.

Parecemos un país de eso, de puentes sobre aguas turbulentas de Simon y Garfunkel, las lógicas corrientes de los ríos embravecidos.

La mecha encendida llena las calles de polémica y odio. Yo lo siento por Rodrigo al que hoy, a la vez de violento he visto viejo y torturado.

Fue un año negro aquel de 1980. Un hecho que nadie recuerda y del que podrían sacarse consecuencias. Fue el año en el que el terror se hizo cotidiano, dueño de la calle.

No es la primera vez que Anna Muzychuk se niega a participar en un certamen celebrado en países islámicos, donde las mujeres son ciudadanas de segunda.

– Pedro, ¿Me la estás jugando? ¿Me investigas? ¡Tus jueces me pisan los talones! – ¡La culpa es de la Fachosfera! – ¿Crees que soy gili?

Lo que Sánchez dice es que estás con él o eres enemigo de la democracia, un facha a fumigar. Asistimos a un golpe de estado por fascículos.

Vuelve la rutina aplastante, la realidad que nos abofetea en este periplo vital nuestro de cada día. Que viva el siglo XXI.

En España no caben más malnacidos que odian nuestra Historia, símbolos y cultura cristiana,, pastoreados por políticos que quieren analfabetos.

Parece difícil, pero la presión ideológica en TVE va cada día a más. La corresponsal en Jerusalén, Usoa Zubiria se ha marchado por motivos personales.

Las nenitas, trece rosas, margaritas o preciosas grasillas pinguiculas carnívoras, se ocupaban en las checas más sanguinarias de Madrid

Pifostio en la extrema izquierda. Yoli e Ireno no se soportan. Podemos Sumar pero… en realidad restamos. Mala solución tiene el tema.

Los enemigos de la Democracia Liberal aceptan entrar en sus instituciones y atacarlas desde dentro, en una especie de revolución silenciosa y de perfil bajo