La realidad nos abofetea. Por Rodolfo Arévalo

La realidad nos abofetea.

«Vuelve la rutina aplastante, la realidad que nos abofetea en este periplo vital nuestro de cada día. Que viva el siglo XXI»

Y tras el Lunes Azul, como escribí ayer, efectivamente vuelve la rutina aplastante, la realidad que nos abofetea en este periplo vital nuestro de cada día. Desde que hace unos años ganó las primarias de su partido un desconocido y trepador individuo, conocido como “cum fraude” España va de “posadera” y cuesta abajo, por ser fino y no poner “culo”… ¡Culo hijo, he dicho culo!, como decía el padre al hijo preguntón en el chiste de Eugenio. Y nada, que si los Españoles no salen de su letargo social y no lo remedian seguiremos ahí por los siglos de los siglos, no diré amén por si acaso.

 

No es que España, como país se haya convertido en la parte posterior y baja del cuerpo, así de la noche a la mañana, que seguimos teniendo un par de “esos”, bien puestos, en la misma parte baja pero delantera de los machos alfas de por aquí, que diría Irene Montero, pero eso sí, es que la dirige un individuo que lo hace así, de culo. No nos lleva a los lugares en que por lógica debiéramos estar y sí, en cambio, nos adentra en lugares en los que no debiéramos estar ni por arte de magia. Lugares perdidos del mundo que interesan más a otros que a nosotros mismos. Pero desde luego no a los lugares desde donde salieron nuestras raíces occidentales y las creencias mayoritarias de nuestros compatriotas, desde tiempo inmemorial.

 

Al parecer es mucho más interesante aliarse, si no con piratas Somalíes, si con países de tradición ¡tan apegada a la nuestra! como Irán. China y Rusia se han convertido desde hace unos años, por conveniencia mutua en los aliados ideales para repartirse lo que llamamos Oriente medio e incluso parte del África negra. Ese Oriente medio, que para nosotros debería de ser próximo, lo es dado que nos queda a tiro de piedra y no digo nada de a qué de misil nuclear Iraní.

 

Los Yemeníes, tan étnicos ellos, con sus vestimentas arábigas y todo, hacen instrucción en las teles como queriéndonos decir tened cuidado occidentales que como nos toquéis las “cataplasmas” la armamos. Será por eso que una mínima parte de las fuerzas navales americanas se han puesto a patrullar el Mar Rojo, no sea que la cosa pase a mayores. Está muy revuelto el Mundo, Hispanoamérica incluida con sus huestes del narcotráfico asaltando televisiones, para acabar de salir de las fiestas Navideñas, pero claro es que por aquellos lares no se celebra el nacimiento del niño Jesús, sino con toda seguridad la recogida de la Coca en unos y el viaje a la Meca de Mahoma en los más próximos. Seguimos así seis siglos después, ¡mira que somos¡, aunque más bien son ellos los del empecinamiento con expandir su fe religiosa. Pero si tenemos en cuenta que aunque todo tipo de fe, por muy extendida que esté por el mundo, tiene ya poco que hacer como tal en este universo del siglo XXI, no llego a entender porque la humanidad se empeña en ellas. Las diferentes creencias son como el Lunes Azul, muy importantes para quienes las creen, pero carentes de valor para vivir en la realidad de las sociedades occidentales de este siglo.

 

El único problema real que tienen las religiones, sobre todo cuando no han pasado por el Renacimiento es que los individuos que las practican viven obcecados en sus neuronas metalizadas e inamovibles, de antes del siglo sexto. Es, para mi un problema de evolución, no física sino más bien psíquica de los individuos que, por lógica, han evolucionado de manera dispar y desacompasada, como no podría ser de otro modo. Lamentablemente ese desarrollo mental, que debería de aportar seso y conocimiento, paz y armonía precisamente por acumular saber, a día de hoy solo ha conseguido acumular odios y recelos de unos hacia otros, mas de unos que de otros y todos sabemos a que “unos” me refiero. Son los unos que han quedado culturalmente estancados en esa edad media, afortunadamente ya olvidada por occidente. Así que deberemos asumir como animal de compañía, para integrarlos a nuestra manera, a los que totalmente fuera de siglo intenten doblegarnos.

 

El problema es que hoy el mandoble ha sido sustituido por armas de destrucción masiva y ahí tenemos un grave problema. Y es por todo esto por lo que empecé diciendo que tras el Lunes Azul, como escribí ayer, efectivamente vuelve la rutina aplastante, la realidad que nos abofetea en este periplo vital nuestro de cada día. Que viva el siglo XXI.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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