Espejo, háblame. Háblame espejo de lluvia y de agua que recorres mi pequeño cuerpo cargado de dudas y de tantos deseos.
Espejo, háblame. Por Mila Soyyo

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Espejo, háblame. Háblame espejo de lluvia y de agua que recorres mi pequeño cuerpo cargado de dudas y de tantos deseos.

No te acerques, no me toques, no lo hagas, porque entonces me daré cuenta dónde me quedé.., esperándote en aquel instante.., desnuda, enredada, congelada…

Ni siquiera reconocen ni se acuerdan de dónde nacieron: del amor y del deseo que es la relación de pertenencia más hermosa y misteriosa de la existencia humana y animal


Lope de Vega decía “Que si ha de dar un desengaño muerte, mejor es un engaño que da vida”.
No hay peor engaño que engañarse a uno mismo.. Es sólo una frase, pero ¡tan cierta! Creer ciegamente en algo que deseas con todo el alma, puede ser a veces una manera de consolarse engañosamente.
Mientras mantienes una venda en los ojos para seguir soñando con algo que no ocurrirá, mantienes también la esperanza .., y eso como dice el refrán, es lo último que se pierde.. Pero es cuestión de tiempo, de hechos y de salud, que un día te veas obligado a dejarla caer, a descubrir tus ojos ante la obstinada realidad.
No, no va a ocurrir, ¡desengáñate!, no porque tú no lo quieras, sino porque no depende ya de ti, no está en tus manos Así es que hoy, después de mucho tiempo, me ciego ante la deslumbrante luz de la evidencia, y espero que mi deseo .. , vuele feliz. Adiós venda, adiós ceguera, adiós deseo. ., no volváis a mis sueños.