La indecencia se convierte en regla de la democracia global: lo que importa no es la verdad ni la justicia, sino la conveniencia política del relato.
Democracia, decencia e indecencia y los genocidios silenciados… Por Carlos Aurelio

www.lapaseata.net

La indecencia se convierte en regla de la democracia global: lo que importa no es la verdad ni la justicia, sino la conveniencia política del relato.

«Si la doble moral es el aceite que permite a muchos sobrevivir, los políticos honrados han decidido, en un acto de simpleza conmovedora, renunciar a ese aceite».

Los comunistas no nos pueden dar ejemplo porque ellos lo son de provocación con sus besos auténticamente repugnantes en actos oficiales.

El nacionalpopulismo prospera con la incertidumbre económica y un potente aparato de propaganda. Aquí empieza lo malo