First Date en España al borde del precipicio.- ¿Alberto, tendrías una 2ª cita con Santiago?- Tenemos muchas cosas en común, pero no. ¡Pincha!
La Portada de Linda Galmor: First Date en España al borde del precipicio

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First Date en España al borde del precipicio.- ¿Alberto, tendrías una 2ª cita con Santiago?- Tenemos muchas cosas en común, pero no. ¡Pincha!

Lo curioso es que la tromba va dirigida a los suyos, a ver si así se espabilan ya que los sondeos los dan por muertos antes de salir a votar.

¿Por qué hay que disculparse por ser de derechas y no hay que disculparse por serlo de izquierdas? A fin de cuentas viene a ser la misma memez.

El poder desgasta, pero más desgasta no tenerlo. Que se lo digan a Casado, Iglesias o Rivera. El 23J hay que quitarle el mazo y que los suyos le devoren.

A partir del 24 de julio en España mandarán los tibios que controlan el PP, lleno de personas muy dignas, aunque también plagado de maricomplejines europeistas.

El PP tiene 2 problemas: gana sin mayoría absoluta y adolece de principios. Vox tiene los votos que le faltan al PP para gobernar.

Si gana la derecha estas próximas elecciones del día veintitrés de julio, vamos a tener huelgas hasta en la sopa de ajos.

– ¡Peter, si pierdes nos quedamos sin vacaciones!- Tranqui Bego, como Presi en funciones nos fundiremos otro milloncete en el tour palaciego.

Con franqueza: no esperemos sino bajeza moral, de esta gentuza; arrastrarán, codo con codo, sus miserias políticas hasta las urnas».

Tras el descalabro electoral, con el miedo metido en el cuerpo, hay un éxodo de podemiteros a lo de la Yoli.

Asevera ‘Ivanete y Cortadillo’ (cuanto más viejo, más pelillo) que la izquierda sólo gana «cuando enamora y emociona.»

En el Ala Oeste de la Moncloa: Las encuestas son chungas y Sánchez piensa en no presentarse a las elecciones…

El pasado domingo recogía en mi “buena noticia” un pensamiento premonitorio que, finalmente, se ha cumplido: Otra vez elecciones.

Hay momentos en todos los partidos, en los que descabalgar al líder no solo es una opción legítima, sino un deber de salud democrática.