«Ya no podremos hablar más de las tetas de Sarah sin que pida perdón la Belmonte. Ni podremos leer a la Durán. Ni podremos hacer chistes sobre Gertrudis».
De las tontas y las tetas. Por Diego Pardos

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«Ya no podremos hablar más de las tetas de Sarah sin que pida perdón la Belmonte. Ni podremos leer a la Durán. Ni podremos hacer chistes sobre Gertrudis».

Nos encontramos en una amplia sala, de techos altos. Se trata de una gran casa palaciega, decorada con gusto antiguo.