
«Ya no podremos hablar más de las tetas de Sarah sin que pida perdón la Belmonte. Ni podremos leer a la Durán. Ni podremos hacer chistes sobre Gertrudis»
Estoy espigando por X sin orden ni concierto, sin fecha fija, sin cronología exacta. Y es a propósito de noticias que se dan sobre la condena a El Jueves por parte de la Justicia. Según el periódico de progreso elDiario.es fue por nombrar “Gilipollas del año 2024” a la presidente de Abogados Cristianos. Una lectora entusiasta, una admiradora fervorosa de los tebeos, Sarah Santaolalla se llama, le desea “mucho ánimo” al mensual satírico de extrema izquierda. Esta joven y famosa analista que se dio por aludida hace tiempo cuando Rosa Belmonte describió a una mujer como “mitad tonta y mitad tetas” (o algo así), es decir dos veces tonta y dos veces tetas. Esta chica, que me desvío del tema por culpa de los apéndices pectorales, esta chica, digo, se queja de que hay una “justicia condenando la libertad de expresión, la comedia, el humor, la cultura y protegiendo a los ultras”.
Rebeca Argudo, saltándose la moderación que la caracteriza y a propósito del anterior comentario, describe a doña Sarah (con manifiesta exageración) como “Mitad Tetas Tonta Entera”, tras lo cual hemos llegado ya a un debate sobre tontas y sobre tetas. También la Argudo califica de gilipollas a Ignasi Guardans, siguiendo la recomendación de hacer uso de su libertad de expresión. Cuando uno tiene acumulado en su caja fuerte gran cantidad de libertad de expresión lo conveniente es irla soltando poco a poco, para que no caduque, aunque sea para llamar gilipollas a los lectores de El Jueves o hablar de las tetas de las señoras.
La abogada Lupe Sánchez nos aclara que la sentencia sobre la revista satírica (donde, al menos hace décadas se hacían viñetas sobre fachas y asesoras del amor, sin que ni uno ni otro colectivo se haya querellado, que yo sepa) engloba además la atribución de homofobia y estafa y no sólo el inocente título de “Gilipollas del Año” a Polonia Castellanos. Si se tratara nada más que de esta tontería yo le diría a doña Polonia que no se enfade ni acuda a los juzgados por semejante gilipollez, porque a quién no le han llamado alguna vez incluso cosas peores. Recuerden el apelativo con el que don Alfonso Guerra adornaba al difunto presidente Suárez cuando se refería a él como “tahúr del Misisipi”. Claro que eran otros tiempos y el sentido del humor era más inteligente incluso entre la fúnebre clase política.
Permitirán mis escasos pero selectos lectores que me repita, pero es que me da mucha rabia (como al ministro Grande Marlasca, que también está rabioso, según ha proclamado) ver en el quiosco de prensa el tocho que periódicamente sacan los de El Jueves para solaz y entretenimiento de su delicado público (sólo superado en donosura por los milicianos de Mongolia). Y no porque haya varios centenares de mitad y mitad (allá cada cual) que vacíen su bolsillo y coleccionen el panfleto multicolor, no. Lo que me da mucha rabia es no poder leer un Goma-4 actual para comprobar la existencia real de la ultraderecha y para darnos el gusto de que la Santaolaya defienda aquí también la libertad de expresión (y no por lo de la goma, no vayan a pensar ustedes mal) o el Ignasi haga lo propio con La Gallina Ilustrada, última publicación fascista, que se sepa, que sacaba fotos de señoritas ligeras de ropa, horóscopo, consultorio con la pitonisa Madame Tabor (que era mejor pitonisa que la bruja Adelina, a quien Jordi Pujol pedía consejo), viñetas de Snoopy y hasta las “Crónicas Charlamentarias”, de difícil olvido y que firmaba esa desertora de la pluma que es hoy doña María Durán Gil-Casares.
Si no sale pronto una revista, aunque sea tirada en ciclostil dentro del búnker, una revista clandestina y barata en consonancia con el mermado y zurcido bolsillo de los españoles, ya no podremos hablar más de las tetas de Sarah sin que pida perdón la Belmonte. Ni podremos leer a la Durán. Ni podremos hacer chistes sobre Gertrudis.
