«Abelardo y Eloísa nunca dejaron de amarse, aún viviendo la pena de experimentar un amor imposible y a la vez la dicha de morir sabiendo que se amaban».
Eloísa y Abelardo, un gran amor prohibido, pasión y desesperación. Por Susana del Pino

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«Abelardo y Eloísa nunca dejaron de amarse, aún viviendo la pena de experimentar un amor imposible y a la vez la dicha de morir sabiendo que se amaban».

«Ha llegado el momento de enseñorearnos en nuestro castillo y alejarnos del ruido y la suciedad de lo mundano. Es imperativo. Y de zafarse de lo feo o lo ridículo».

Los ingenieros del Nuevo Orden Mundial tienen bastante trabajo por delante. Instaurar un único gobierno mundial que dirija el futuro