«El mundo entero ya te lo ha reconocido Rafael Nadal con el atronador aplauso de quienes vemos en ti a los héroes míticos de las grandes gestas».
Carta abierta a Rafael Nadal. Por Jorge H. Mollar

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«El mundo entero ya te lo ha reconocido Rafael Nadal con el atronador aplauso de quienes vemos en ti a los héroes míticos de las grandes gestas».

Federer, Nadal o Djokovic inspiran un sentimiento de orgullo como ser humano y también como hombre. Tienen el valor de los triunfadores.

Se da la coincidencia del número de triunfos, 14 nada menos, entre el Real Madrid y su seguidor más distinguido y laureado, Rafa Nadal.

Se percibe que la actual generación política carece de una formación sólida y por lo tanto de la responsabilidad exigida.

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Dice un proverbio inglés que «Winners never quit; quitters never win» «Los ganadores nunca abandonan; los que abandonan nunca ganan».
Y en esas estamos o debería decir «están». De cualquier manera en estos días en los que todos nos sentimos fascinados por el espíritu olímpico, hagamos nuestras y apliquemos a nuestra propia vida las reflexiones de los grandes campeones que ha dado la historia.

Vayan estos pensamientos dedicados a Samir Ait Said, el extraordinario gimnasta del equipo francés que dándolo todo en la pista y después de tantos años de preparación, vio cómo sus esperanzas se truncaron en solo un segundo.


Las últimas hazañas de periodistas cargándose a bocajarro el viejo oficio del que paradójicamente comen nos llegan desde Barcelona y las noticias deportivas. Así, la pregunta al tenista Rafael Nadal, tras introducir su fair play humano, de cómo, o por qué, es posible que sea aficionado del Real Madrid demuestra en el ser que la realizó nada más que vacua ideología y ningún interés por la herramienta esencial del periodismo: la entrevista. Y en esencia, el gesto representa la misma politizada metáfora bárbara que el cirujano realizaría al asesinar, con el bisturí, al paciente que a él se le ha confiado, por no pensar como él y considerarlo el enemigo a abatir.