
Las últimas hazañas de periodistas cargándose a bocajarro el viejo oficio del que paradójicamente comen nos llegan desde Barcelona y las noticias deportivas. Así, la pregunta al tenista Rafael Nadal, tras introducir su fair play humano, de cómo, o por qué, es posible que sea aficionado del Real Madrid demuestra en el ser que la realizó nada más que vacua ideología y ningún interés por la herramienta esencial del periodismo: la entrevista. Y en esencia, el gesto representa la misma politizada metáfora bárbara que el cirujano realizaría al asesinar, con el bisturí, al paciente que a él se le ha confiado, por no pensar como él y considerarlo el enemigo a abatir.
Y es que en Cataluña la razón y el sentido común andan desaparecidos a la búsqueda de una nación imaginaria y el corazón de una falsa patria a la que no le duelen prendas por no hacer heridos ni rendidos. Debe ser ese irrefrenable sentimiento de la victoria o la muerte de los nacionalistas ensimismados en la patria chica que a otro periodista, que en rueda de prensa futbolera, le lleva a pedir disculpas al entrenador Guardiola por hablarle en español, y la respuesta en catalán del que fuera míster del Bayern de Munich les sumerge, a los dos, en una especie del teatro del absurdo en el que lo de menos es la rueda de prensa por la que están allí, porque ambos juegan al interés superior de la labor de estado, y falso o no, justo o inhumano, ético o podrido, las ambivalencias resultan baldías para los auténticos soldados de fortuna.

Y en Andalucía comienza a pasar lo mismo. Terreno abonado por los Gabinetes de Prensa subvencionados a los que ya no les hace falta repasar la cartilla. Leo con estupor, y alguna íntima sonrisa, además de una profunda y amarga decepción, las informaciones que dan cuenta sobre la guerra ideológica que sufre la Televisión Publica Andaluza, el poderoso Canal Sur, en las fronteras ideológicas de sus redacciones y locales sindicales. Por un lado los de CCOO. Por el otro, los del PSOE. Y el frente de batalla la apasionante y politizada historia de los ocupas de la famosa Corrala Utopía , y su devenir, polémico asunto de estado que mantiene en un duerme vela al Gobierno andaluz que dirige Susana Díaz.
Los comunistas acusan a los periodistas de escribir al dictado de los intereses del poder socialista y de esconder informes del Defensor del Pueblo o del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que avalarían la ilegalidad que supone colarse en una lista de damnificados sin hogar.
Y parece que fue ayer cuando los ocupas recién expulsados de su paraíso decidieron acampar frente al Ayuntamiento de Sevilla en señal de protesta y todas las televisiones enviaron a ese punto caliente a sus mas valiosos corresponsales expertos en el directo. Paradoja del asombro que deberían producir los medios de comunicación que a las nueve de la noche sumaron mas personas, entre periodistas, cámaras, sonidistas, productores y técnicos, que aquellas veinte familias, los protagonistas de Utopía y de la noticia, humildes españoles sin hogar pero muy poderosos, como pocos en nuestra sociedad, en su poder de convocatoria.
Aquella noche nadie sabía que la portavoz tenía trabajo, que otras dos personas de la protesta también se podían apañar con un sueldito medio decente, que todos antes de dormir al raso allí, habían rechazado alguna oferta de techo por parte de la inmobiliaria, y muchos menos que aquellos pobres propietarios de unos cuantos sacos de dormir y una tremenda alegría reivindicativa iban a llevar al Gobierno de Andalucía a su gran primera crisis política. Nadie lo podía saber si los periodistas no lo decían, claro está. ¿ Pero, los periodistas. Sabían?
El caso es que hoy los de Canal Sur están en guerra con los sindicalistas por supuesta manipulacción y les puedo asegurar que unos y otros en las dulces treguas que proporcionan los postres de su menú subvencionado se ponen de acuerdo en que los malos, los faltos de ética y profesionalidad, son en realidad, los otros. Los que cobran del oro facha del sórdido capitalismo.
Y que conste que lo que sobra en toda esta historia es manipulación porque hay demasiada ideología en juego, y poder, el gran poder de convocatoria, el que aprueba presupuestos, el que dicta los renglones y hasta proporcionas las fuentes con papeles y pruebas en los bolsillos.
Y muy poquitas ganas de trabajar el viejo oficio de contar historias basadas en la realidad, porque la mísera realidad ya no existe ante la importancia vital que para estos falsos periodistas tiene su rica ideología y la versión de los hechos que les ha inoculado su gabinete de prensa mas cercano.

¡Qué razón tienes, querido don Manuel! Un abrazo.
Excelente artículo Manuel y muy bien elegidas las entrevistas a Guardiola y Nadal como lo de la Corrala Utopía , ejemplos del adoctrinamiento y de los periodistas vendidos al mejor postor. Manipulación burda y tosca , para esa bella vocación del periodista verdadero.