Obras para el futuro

Marius, Gabi y yo en la reforma de mi casa.
Marius, Gabi y yo en la reforma de mi casa.

Inicio la quinta semana de obras en mi casa de Madrid, en el barrio de las letras. He querido dejar mi hogar preparado para el invierno y la que será mi progresiva ausencia. Cada vez está mas cerca mi paseata hasta la casa de los maquis, utopía personal del rural power, una nueva vida. La música es de la Marshall Tucker Band, «A new life». Y mientras tanto la realidad me impone su ley y estoy exhausto de ánimo. Incluso he enfebrecido al igual que mi cuenta corriente… la familia muy cerca ya de motín.  Y en voz alta pienso, para animarme, que cuando esta pesadilla acabe, me refiero al polvo del yeso, al desorden, y al cansancio, tanto mi familia como yo, ganaremos calidad de vida: nuevos colores en las paredes, mas espacio para libros, una habitación para cada alma, un baño mas completo y limpieza y orden para encarar el futuro que se nos avecina.

Para abaratar el presupuesto con el constructor yo me pulo y pinto a la laca los balcones, muevo mis enseres y me encargo de que no falte ni yeso ni café. Ayudo como auxiliar de obra a los dos rumanos trabajadores, Gabi y Marius Susnea, nuevos amigos, que cada día renuevan y fortalecen mis paredes. Mi hogar. Dos auténticos oficiales de electricidad, construcción, fontanería, solado y hasta marquetería. Y que hoy, al despedirse, me han dicho que ganan al día veintiocho euros. Con ellos descubro cada jornada, y hace treinta de mi reflexión, que esto de la construcción es un mundo difícil, un agua oscura , revuelta, y llena  de tiburones y pescaditos: Resulta fácil opinar sobre el paro, el modelo de economía global, de la cantidad de los pisos que sobran en España,  pero el mundo de los emigrantes que son capaces de trabajar más de diez horas al día, con oficio y con el ánimo de ganarse un futuro prometedor para sus familias me sobrecoge cada noche: Cuando se van y me dicen buenas noches señor.Gabi y Marius.

Y al lado de mi casa, en la carrera de San Jerónimo, mi reforma se queda corta. A los pies de los leones de Las Cortes todo está colapasado: la circulación y la simpleza del cotidiano paseo. ¿Y saben porqué? porque los políticos se han aprobado a sí mismos la ampliación de su aparcamiento. En un barrio en que los vecinos hasta lloramos cuando no encontramos un sitio para aparcar, porque no hay plazas, y las que hay las mafiosean transportistas, cormerciantes y políticos.

Esta obra va a durar más de un año. La vamos a padecer todos los madrileños. Pero cuando acabe, y no como en mi casa, nadie, ningún vecino la va a disfrutar: sólo ellos. No es justo. Al menos en Francia les cortaron la cabeza.  Porque hoy, al igual que los años previos al control de Fouché, «nuestras señorías» parecen igual de absolutistas que los monarcas de entonces: Todo para ellos, nada para el pueblo: Otra vez el surrealismo político. Quizás, la diferencia es que esta misma noche, aquí salga alguno en la tele justificando lo injustificable. Mintiendo en gerundio que eso sí es pecado.

Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

3 comentarios sobre “Obras para el futuro

  • el 6 noviembre 2009 a las 12:19
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    Así que trabajando de ayudante sin estar dado de alta en autónomos, sin contrato, sin tener el cursillo de higiene y seguridad en la obra, sin el casco, guantes y calzado en normativa y además sirviendo café sin el certificado de manipulación de alimentos de la consejería….MMMMMM, se te va a caer el pelo…

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    • el 6 noviembre 2009 a las 22:31
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      Es que la ley es terrible por rigurosa, sobre todo para los pobres. Sí, me confieso pecador. Pero fíjate, mi nuevo amigo Gabi, uno de los dos hermanos rumanos que trabajan en mi casa, hoy mismo me ha contado, que uno de sus amigos y también padre como él, pegó la otra mañana dos azotes en el culete a su hija de diez años, porque cuando la llevaba al colegio en el autobús, la niñita se hacía pis, no se lo dijo y se lo hizo encima. La niña, inocente como debe ser, se lo contó a su profesora y «la ley» siguió su andadura inexorable durante aquel día. El conducto reglamentario debió ser algo así: de la profe a la tutora, de la tutora a la directora y desde aquí a los Serrvicios Sociales. Un paso mas llevó el caso hasta la policía y un inspector decidió llevar tres «zetas» al domicilio del padre que, cuando volvía de trabajar, sobre las ocho de la tarde, quedó esposado y detenido delante de su mujer y su niñita que chillaba a los policías que quería mucho a su padre. El caso es que las lágrimas no sirvieron de nada. Y ahora el buen señor alimenta a una legión de abogados porque un fiscal de menores está a punto de separar, destrozar y amargar en definitiva a su familia.

      Y todo este dolor porque aquella mañana había un atasco tremendo estoy seguro por las obras que Gallardón ha comenzao aprovechadno el plan E. Que desatino.

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  • el 7 noviembre 2009 a las 0:48
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    Ya sabes que cuando se crea una nueva consejería, un nuevo ministerio o cualquier otro invento para gastar dinero y colocar familiares y amigos como funcionarios, automaticamente se genera una voragine de actuaciones encaminadas a justificar ese gasto y esa necesidad de la consejeria, del ministerio, o de la gaita que se les ocurra soplar, sea que un padre regaña a sus hijos, sea que les engorda más de la cuenta, sea que les deja mucho tiempo usar Internet, la cuestión, amigo mio del alma, es dejar constancia que el dinero que se gasta a espuertas con el invento está bien gastado, incluso más, que es insuficiente ante tanta maldad paterna y que urge ampliar presupuestos,¡¡¡ manda huevos… !!!

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