La banda sonora del maestro Albajara navegaba a medio camino entre Frank Sinatra y Joan Manuel Serrat, y su cabeza almacenaba las imágenes y los títulos de crédito de miles y miles de películas clásicas. En realidad el pintor encarnaba a la perfección el espíritu de ese vademecum del cine que escribió el cubano Cabrera Infante «Cine o sardina» para convertir la crítica en arte.
Le recuerdo hoy feliz como una tarde de hace cinco noviembres colgaba ufano y orgulloso sus cuadros en una exposición que le dedicó la Junta Municipal de Centro, en una sala coqueta junto a la Puerta de Toledo en Madrid. Eligió para el cuadro de los barquitos de papel una de las mejores paredes y mientras lo nivelaba me dijo: .»Seguro que te acordarás» y comenzó a tararer la estupenda canción del Serrat:
Barquito de papel,
sin nombre, sin patrón
y sin bandera,
navegando sin timón
donde la corriente quiera.
Aventurero audaz,
jinete de papel
cuadriculado,
que mi mano sin pasado
sentó a lomos de un canal.
Cuando el canal era un río,
cuando el estanque era el mar,
y navegar
era jugar con el viento,
era una sonrisa a tiempo,
fugándose feliz
de país en país,
entre la escuela y mi casa,
después el tiempo pasa
y te olvidas de aquel
barquito de papel.
Hasta el próximo Jueves y con el título «Aparente realidad» la obra de Alfredo Albajara está expuesta de nuevo. Esta vez en el Centro Socio-cultural MONTECARMELO del Ayuntamiento de Madrid. Merece la pena encontrar esa aventura vital que Albajara propuso con sus óleos. Una introspección valiente de los temores del alma y sutil alegato de la paranoia social. Los graves problemas de la cotidianidad que Alfredo Albajara, lo sabía bien, solo quedan resueltos en el final feliz de las grandes películas.


Merece la pena conocer su obra por el mensaje que transmite y que sólo el título de su obra Aparente Realidad hace ver que en su verdad las cosas no son como parecen. Son unos cuadros maravillosos y no merecen pasar por el tiempo hay que verlos ahora en su momento y en homenaje al pintor. Para siempre maestro Alfredo