Las espaldas en alto de la alta política en la liga española de los diecisiete parlamentos subvencionados. Tanto el PP como el PSOE juegan con fuego sin darse cuenta que nos quemamos todos en una atmósfera irrespirable que lo contagia todo de humo negro.
Y ahí, sumando espesor en la humarasca está el juicio por delitos contra la salud pública en el que el doctor Eufemiano Fuentes, por cuatro veces, pide declarar en alta voz quienes han sido sus clientes de otros deportes, mas allá del ciclismo, y tanto el juez como la fiscalía, resulta que no quieren escuchar ninguna confesión del enojoso asunto. No quieren problemas.
Los franceses que siguen a Le Monde están escandalizados. Pero aquí, nada. No queremos intoxicarnos con la podredumbre. Asumimos, en silencio, que de la corrupción no se salvan ni nuestros deportistas. Hoy, además, en el área peligrosa, de los penaltis, juegan al primer toque las acusaciones de la Europol y las declaraciones del presidente de la Real Sociedad. La pesadilla de las cajas «b» que sirven para comprar droga, asesinar e irse de putas a Portugal.
Es como si esa sombra negra que nos impide respirar hubiera amordazado a España porque está tan prohibido prohibir como cantar en público o de igual manera que escupir en el suelo. Pero mientras todos escupimos sobre nuestros hipotéticos enemigos, metafóricamente o no, nadie se expresa por las bulerías del corazón y la verdad.

