Merece recordar las sentencias de afamados politólogos bendiciendo al joven Sánchez a comienzos del verano que en esencia le comparaban con su contrincante para liderar el trono del PSOE. Me gustó especialmente la del señor Jaúregui que en entorno universitario afirmó «Me tranquiliza que haya ganado Pedro Sánchez. La otra opción, que me asustaba, [Madina] se negó a ir a la COPE porque decía que era la radio de los curas».
Pero resulta que hoy el líder Sánchez sale otra vez, y en plena canícula, con el oximorón socialista en la oposición: El Concordato con la Iglesia Católica. Vaya por Dios.
Quizás crea que así volverá a unificar ese partido histórico y desgarrado en la actualidad, como demostró otro Jáuregui, el cerebro de la última Conferencia Política del PSOE, al publicar en su blog personal su opinión sobre el desgarro que supuso en el seno del grupo socialista el voto negativo hacia la candidatura del nuevo presidente de la Comisión Europea, el señor Juncker. Sin duda, la primera imposición «política del recientemente estrenado secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.
El nuevo badil socialista que pretende recoger los votos de la mayoría española a base de palabras vistas, usadas y cansinas por las que no morirá, porque en España por la boca no muere el pez.
Le debería bastar al joven Sánchez con recordar las carísimas soflamas socialistas convertidas por Decreto Ley en acciones de Gobierno por el alquimista social e impresentable contador de nubes que, todavía afanoso de sus despropósitos, propone crear una «autoridad religiosa global» para velar por la paz mundial. Es decir una Alianza de las Civilizaciones versión dos cero: una «alianza permanente entre las confesiones religiosas» .
Una «grandiosa» idea que da muestras de su infamia propia de nuestras inútiles universidades, en este caso la de Nebrija, mientras, a tan solo un par de miles de kilómetros, el tal Abu Bakr Al Bagdadi, el sucesor de e Osama Bin Laden, ha vuelto a poner de moda la decapitación como forma de ejecución islámica, y en esencia los cristianos de Oriente Medio están muriendo ejecutados para potenciar el share mediático de los terroristas islamistas.
Y menos mal que fuera de nuestras fronteras Obama ha comenzado a mover ficha, porque aquí, me temo, estamos enredados en las mentiras políticas, la mezquita de Córdoba o esa política corrección que en esencia nos demuestra la baja catadura de nuestros líderes políticos.


