
Al soldado, novelista, poeta y dramaturgo español. Considerado la máxima figura de la literatura española y universalmente conocido por haber escrito «Don Quijote de la Mancha«, que muchos críticos han descrito como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal, además de ser el libro más editado y traducido de la historia, solo superado por la Biblia.
Al «Príncipe de los Ingenios» en el 400 aniversario de su muerte. No hay reflexión hoy, solo el orgullo, de haber nacido en Madrid, tan cerca de donde nació MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.
Retratado en su tiempo por el pintor Juan de Jáuregui, la única alusión al perdido retrato se encuentra en la autodescripción que el autor colocó al principio de sus «Novelas ejemplares«. El se describía así:
«.. Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies. Este digo, que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso,… y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria»
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¡¡Buen domingo para todos!!
Mercedes Ibáñez Huete

