Oda a la señoRita (para leer con tono castizo)

Ilustracón original de Zooropina
La SeñoRita. iIlustración original de Zooropina

Escuálida cual lila caprichosa

con aires de marquesa transhumante,

su voz es de ovejita delirante,

y tiene vis de mantis religiosa.

 

 

Polilla que se sueña mariposa

amante contumaz de una bombilla

que ya, casi, ni da calor, ni brilla,

morada, circular y cochambrosa.

 

 

Sostén de lo común en lo divino,

esteta de la pica y eeh… ¡rejón!

es ninfa y dizque musa del Ansón,

que, hablando de pitita, pierde el tino.

 

 

Su piel tiene un blancor concejalino

a fuer de solearse en las capillas,

que no te quite allá, Luis, tus pajillas,

que estás para sopitas y buen vino.

 

 

Y hablando del paseo de los muertos,

la vil “cruzada mágica” simula

un tono cuasiorgásmico que adula,

engaña y miente en todos sus asertos.

 

 

Y sólo sale a pechos descubiertos.

Pues dice el refranero: a lo hecho, pecho;

a pechos me remito y en derecho,

podríamos llamarlos pechos ciertos.

 

 

Tal vez algún experto nos permita,

mirando bien a tales protrusiones,

llegar, quizás, a algunas conclusiones

acerca de las tetas de esta Rita:

 

 

si es coco, si es melón o si es peRita;

si no hay más que relleno y pezoncillo,

si no llega pa’ hacerse un bocadillo,

si abajo hay corazón y si palpita.

 

 

Como ella, cuando habla, pontifica

y es tanta su certeza que apabulla,

el pánfilo cronismo se aturulla

de modo que ya nadie le replica.

 

 

Confieso aquí y ahora que a mi esta chica

me asusta, me horripila y me espeluzna:

pues en cada ocasión en que rebuzna

la deuda capital se multiplica.

 

 

Mas he de ir acabando esta semblanza,

no hay nada en mi magín que no se os muestre;

después de este retrato de maestre,

de tanta lira, loa y alabanza,

 

 

estoy cansado y no siento la panza;

y voy a hartarme de queso y chorizo,

al rato ya veré si me alcoholizo,

y voy a ir preparando la fianza…

***

 

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Pelanpe

Pelanpe

Nacido en 1923 en Villasordos de Oreja (provincia de Suecia), muy pronto demostró dotes para la ingesta de alimentos con grasas poliinsaturadas. No obstante su pasión por las kottbüllar con alioli, se trasladó a Madrid en borrico. Pasó frío y penurias hasta que fue adoptado por una manada de porteras, que le enseñaron a jugar al mus y el uso del gin-tónic en la cría de forúnculos. De color verde, nunca tuvo muchos amigos. Se hospedó varias décadas en las prisiones de Franco por escupir a un colibrí sin licencia, y fue allí donde descubrió su vocación por el canturreo, la pintura de inodoro y la poesía satírica mal acabada. En los dos miles, coincidió con unos viajeros del conocimiento (y, sin embargo, amigos) en varios blogs; a ellos debe el haber ahondado en su falta de estilo y cultura hasta llegar a convertirse en lo que es hoy: nada.

2 comentarios sobre “Oda a la señoRita (para leer con tono castizo)

  • Curro de Utrilla Grollo
    el 30 mayo 2017 a las 9:54
    Permalink

    OOOOOOOOOOOOLÉ, menuda adquisición, nada menos que el GRAN PELANPE.

    NORAGÜEEEEEEEEEEENA

    Respuesta
  • Wolfson
    el 30 mayo 2017 a las 17:52
    Permalink

    Gran noticia, vive Dios.
    El sin par Pelanpe se incorpora a La Paseata.
    Sea enhorabuena.

    Respuesta

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