
«Hay que tener un mantra, está claro y Roures lo sabe bien. Porque con eso, la vida se hace más simple, quizás hasta de sencilla manipulación»
Hay que tener un mantra, está claro. Porque con eso, la vida se hace más simple, quizás hasta sencilla. Hay muchos asuntos de la vida cotidiana que pueden ser afrontados con la mera dicción de las palabras mágicas que, eso sí, deben ser seleccionadas con un cuidado enorme, porque las palabras pueden ser como cuchillos, de doble filo.
Roures subió a la montaña, meditó, bajo de la montaña y mostró el mantra:
«El 1-O es el resultado de un proceso que se inició hace 14 años. Eso se olvida. El procés comienza con el Estatut. Se aprueba. Pasa a las cortes que lo recortan, cosa de lo que se ufanaba Guerra que ya está bastante gagá [acaba de dar un mensaje durísimo como el de no conversar con golpistas y aplicar el 155, ya]… Esto se acaba en 2006 con un nuevo Estatut. Cuatro años después cuando no pasaba nada, salen unos señores del Tribunal Constitucional, seis de 10. No recuerdo si a Enrique López ya lo habían detenido por ir bebido sin casco. Y ellos se cargan el fruto del trabajo colectivo de catalanes y españoles. A partir de allí hubo movilizaciones, propuestas, las 33, el pacto fiscal y después Rajoy no dijo ni mu. No estoy hablando de cuatro locos que por cojones tiene que haber un referéndum. Si se les recordase todo eso a la gente encontraríamos a los responsables. Lo demás es hablar por hablar. Estamos en el siglo XXI, las imágenes son indiscutibles»
…PERO A VECES ROURES NO TODO SALE COMO ESTABA PREVISTO…
Y la radicalización de Podemos y de su postura ante la jornada del referéndum ilegal del 1-O ha tenido su precio entre sus votantes, que Roures, digo Iglesias, quiere ahora recuperar enarbolando la bandera del «diálogo».
