¿Despolitizar, en serio? Por Jorge Rodríguez Rueda

PSOE y Podemos proponen a Rosa María Artal y Cristina Fallarás para el consejo de RTVE, con el fin de despolitizar de una vez la televisión pública.
PSOE y Podemos proponen a Rosa María Artal y Cristina Fallarás para el consejo de RTVE, con el fin de despolitizar de una vez la televisión pública.

“Pero claro, luego escucho a Pedro Sánchez decir que es necesario despolitizar la televisión pública y ahí es donde se me descuadra todo”

 ¿Qué es despolitizar? No, no es una pregunta retórica. Ni tampoco pretendo iniciar un debate. Es que no sé lo que significa. Venga ya – diréis – búscalo en el diccionario. Pues lo he hecho, y este es el significado que me he encontrado; “despolitizar” verbo transitivo Quitar el contenido o el carácter político a personas, cosas, acciones o pensamientos. Pero claro, luego escucho a Pedro Sánchez decir que es necesario despolitizar la televisión pública y ahí es donde se me descuadra todo. Porque entiendo, que una televisión pública despolitizada, (según el significado de esa palabra) debería de estar en manos de personas elegidas en base a criterios estrictamente profesionales. Quedando excluidas aquellas con una evidente vinculación a partidos políticos, especialmente si es el partido que está en el poder, y cuyas ideas sean radicales, y claramente afines al partido que gobierna. Con el fin de que la programación, sobre todo la orientada a informar, no sea manipulada o usada con intereses partidistas. Ni tampoco, como publicó Rosa Díez en twitter hace poco, pueda ser “Una herramienta al servicio de los antisitema y un instrumento para promover el odio al PP”, que parece ser que es en lo que se convertirá en breve televisión española.

Cristina Fallarás
Personas cuyos rostros, como el de Cristina Fallarás, aparecen en Google si tecleas la palabra radical

“Entonces me entero por las noticias de quienes son los elegidos para el consejo de administración de radiotelevisión española. Y mi confusión se hace cada vez mayor”

Entonces me entero por las noticias de quienes son los elegidos para el consejo de administración de radiotelevisión española. Y mi confusión se hace cada vez mayor. Personas conocidas por su posición radical de izquierdas. La mayoría, afines al partido radical por excelencia; Podemos. Personas cuyos rostros, como el de Cristina Fallarás, aparecen en Google si tecleas la palabra radical. Algunas de las cuales en estos días han estado ocupadísimos y ocupadísimas, borrando tuits publicados en el pasado y en los cuales decían cosas como llamar a cierta señora “mermada, fea, caballuna vieja y gorda”, o que “11 millones de viejos obstaculizan el voto de jóvenes emigrantes”, o esta perla, también de la misma “Siempre me he preguntado al ver en mi TL a un periodista si sigue con aquella puta jovencita por la que me quitaron un puesto en TVE”. Si, amigos, estas frases dignas de ser enmarcadas pertenecen a Rosa María Artal, una de las consejeras.

Claro que la Fallarás no se queda atrás, por algo es escritora, o eso creo. Pero a ella sobra con escucharla cada vez que habla por televisión, se basta sola para poner en evidencia su radicalismo. Por lo tanto, insisto, no sé lo que es despolitizar. Al menos no sé qué entienden Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que significa esa palabra. A no ser que sí lo sepan y nos están tomando el pelo descaradamente. Pero no, eso no puede ser. No me creo que el presidente sea un tipo sin escrúpulos, cínico y embustero. Aunque ¿Y si sí?

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Jorge R. Rueda

Jorge R. Rueda

Nací al principio de mi vida, pero no me di cuenta de ello hasta que cumplí los treinta. Entonces descubrí que el mundo es un lugar hostil y que a través de la literatura tenía la oportunidad de rediseñarlo a mi manera, aunque no sirviera realmente para nada. De lector me convertí en escritor. Soy autor de cuatro libros; El don de olvidar y otras historias, La conciencia dormida, Diario de un presunto suicida y Gente corriente y ahora me estoy replanteando volver a ser lector, lo que se me da mucho mejor. Me encanta Nueva York, aunque vivo en Murcia por razones prácticas. Antes crecí y viví en Granada. Suscribo la frase de que uno no es de donde nace, sino de donde pace. Me gusta Mahler, el vino tinto, la cerveza y las bandas sonoras. Los cómics de Batman y la gente corriente. Vivo y dejo vivir.

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