O se toman medidas con la invasión de los inmigrantes o Europa está muerta. Por Rodolfo Arévalo

Fotografía facilitada por la ONG Médicos sin Fronteras (MSF) de las labores de rescate llevada a cabo por el buque de la ONG MY Phoenix de una barca llena de inmigrantes en el mar Mediterráneo el pasado 14 de mayo. MSF informó que se rescató a 561 inmigrantes del barco de 18 metros.
Fotografía facilitada por la ONG Médicos sin Fronteras (MSF) de las labores de rescate llevada a cabo por el buque de la ONG MY Phoenix de una barca llena de inmigrantes en el mar Mediterráneo el pasado 14 de mayo. MSF informó que se rescató a 561 inmigrantes del barco de 18 metros.

“Siempre ha habido inmigrantes por cuestiones económicas u otras, pero generalmente estas se producen con el ardiente deseo de un día regresar a la patria que nos vio nacer”

Está bien, siempre ha habido inmigrantes por cuestiones económicas u otras, pero generalmente estas se producen con el ardiente deseo de un día regresar a la patria que nos vio nacer. Esto salvo raras excepciones siempre ha sido así. Se ha producido generalmente entre países en los que la cultura y costumbres, salvo el idioma, eran parecidos o iguales al del país de origen y pertenecían al mismo tiempo histórico en mayor o menor grado.

Hoy en día, y en Europa, estas normas no escritas que rigieron la emigración casi siempre parece que están rotas. La inmigración ya no solo se produce por temas económicos, que también, si no por temas políticos, religiosos, así como los citados económicos y sobre todo por el hecho de que Europa en general tiene estados democráticos. No se les puede negar a las personas su deseo de prosperar en otro punto de la geografía del mundo, si no pueden hacerlo en sus países. Eso tradicionalmente ocurría de una manera ordenada y sencilla. Cuando el inmigrante lograba cierto nivel social y económico que le permitiera volver a su país de origen, volvía.

“El problema de la inmigración actual es que, independientemente de por las causas que lo produzcan, no tiene final para el inmigrante”

El problema de la inmigración actual es que, independientemente de por las causas que lo produzcan, no tiene final para el inmigrante, porque lo que busca realmente no es salir de un bache en su vida. Toda su vida es de por sí y gracias a las culturas o religiones que lo rodean un bache insalvable, que se perpetúa, precisamente porque los más arriesgados habitantes, los mejores, son los que se van. Se van no por falta de recursos o de libertad, se van porque no ven solución al problema y creen que en Europa todos ellos serán curados como por arte de birlibirloque. Así que Europa les recibe alegremente, y por falta de trabajo con pingües subvenciones, que muchas veces necesitan sus propios nativos y en detrimento de estos, sustraen recursos que le son necesarios a la propia Europa.

Vienen pues los inmigrantes además con ganas de quedarse y no volver salvo por periodos de vacaciones a sus países. Esto no puede ser, porque en Europa ya hay cuatrocientos millones de habitantes que además tienen suficientes problemas propios con las jubilaciones y el trabajo que cada vez es más especializado y elimina del mercado a quién no posee esas cualidades.

“Que no se me diga que estos inmigrantes vienen a solucionar estos problemas, porque no es verdad, quizás la primera generación, pero no sus descendientes formados ya con la enseñanza que se da en Europa”

Que no se me diga que estos inmigrantes vienen a solucionar estos problemas, porque no es verdad, quizás la primera generación, pero no sus descendientes formados ya con la enseñanza que se da en Europa. El problema es más bien cultural, religioso y de conocimiento, de educación, tanto aquí como allí, del allí del que se trate. La poca formación de muchas personas en Europa,. No por falta de educación, si no por falta de empuje y empeño en adquirir cultura, eso sobre todo en España, hace que grandes bolsas de población solo tengan la preparación suficiente para engrosar las listas del paro o trabajar en los trabajos que se suponen deberían quedar para los extranjeros inmigrantes que también carecen muchas veces de preparación. En ese sentido me parece que Europa está preparada par acoger un cierto número de inmigrantes que vengan dispuestos a trabajar a favor del país de acogida, no para vivir de las subvenciones y prebendas que les puedan otorgar los estados como seguro de voto de propios y extraños.

Si los partidos políticos quieren votantes, que se los ganen con las políticas adecuadas. Los Europeos no podemos ser los culpables de las leyes y religiones de esos países de los que surge la inmigración y es necesario empezar a diseñar una política seria en esta materia, no porque los Europeos seamos unos egoísta impenitentes, si no por todo lo contrario por ser unos inocentes dadivosos de tomo y lomo. Europa no puede aceptar ser invadida por la cultura que esos mismos inmigrantes abandonan porque les produce miseria, si esto fuera así al final resultará que los patrones de esos países se reproducirán aquí para nuestra desgracia. Ya sé que esto a los partidos de izquierda y ultraizquierda les hace la boca agua porque ven en estas personas un caladero de votos importante. No se dan cuenta de que a la larga, y dada su natalidad, cuando sean mayorías, impondrán sus sistemas de gobierno, los más peligrosos, los teocráticos, haciendo a Europa retroceder mil o dos mil años en el tiempo.

“Y ahora a lo que vamos. Inmigración sí, pero bien regulada. Nada de otorgar nacionalidad a quienes tienen una religión y sistema de gobierno teocrático o feudal que no respeta la democracia Occidental”

Y ahora a lo que vamos. Inmigración sí, pero bien regulada. Nada de otorgar nacionalidad a quienes tienen una religión y sistema de gobierno teocrático o feudal que no respeta la democracia Occidental, pero ni a los inmigrantes de segunda o tercera generación, esos deberán volver a sus países a lo máximo tras quince años de trabajo, que parecen más que suficientes para salir de cualquier atolladero. Y que además debieran ser los responsables de cambiar sus propios países.

Diferente es con otros lugares más afines, como puedan ser los hispanoamericanos, pues su cultura es más o menos parecida y se acaban integrando. Pero desde luego no a sus criminales peligrosos y bandas armadas, que a lo mejor en sus países puedan estar justificadas por los tipos de gobierno que tienen, pero no aquí en Europa. Así que a la más mínima infracción al orden establecido fuera, de regreso a su país.

No podemos ser el paño de lágrimas del mundo. Podemos ayudar a solucionar los problema que tengan “in situ”, pero no podemos dejar que esos problemas sean trasladados por ellos mismos a una sociedad que está en el siglo XXI y no en la edad media o pre edad media. Si hay que entrar a saco de nuevo en muchos de esos lugares con protectorados para enseñar, que se haga y me da igual que algunos se echen las manos a la cabeza, está claro que esos países en los que hay que actuar no aprendieron nada durante sus periodos coloniales y o se quedan solos y a su suerte o nos invaden para subsistir, con el inconveniente de que nos convertiremos en esos países no tardando mucho dado que su natalidad es muy superior a la nuestra.

Parece que ya algunos países están empezando a reaccionar tímidamente, sobre todo al calor de las encuestas para las elecciones, Alemania, Italia, etc… y es que de una cosa pueden estar seguros nuestro dirigentes, puedes tomar el pelo a la gente durante un tiempo, pero al final las personas, el tan cacareado pueblo que ve los desmanes, aunque traten los gobiernos de esconderlos no informando de ellos, se acaba revelando y esto es muy malo para la paz y la convivencia. Puede que esta reflexión guste o no, me da lo mismo, o se toman medidas o Europa está muerta. Su cultura, su religión, su libertad y la democracia han empezado a morir, ¿cuánto tardaran en enterrarla?.

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Pin on Pinterest0Email this to someone
Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Deja un comentario