Alguien debe parar, y ya, la demagogia, interesada, política y traicionera, sobre el suicidio

Día mundial del suicidio
Día mundial del suicidio

“Una señora de uno sesenta años, morena y guapa, enarbolaba una pancarta que decía con todas las interjecciones posibles algo así como, que ante tamaño latrocinio, solo le quedaba el suicidio”

Atrona en mi memoria hoy en el día mundial para la prevención del suicidio. Revivo la imagen que vuelve tan nítida como cuando me sorprendió al ver unas noticias en los telediarios de la noche sobre los timados por las preferentes por una Caja pública gallega. Los afectados interrumpían un pleno municipal con sus reivindicaciones y creo que hasta un señor alcalde se calzaba, para contemporizar, la camiseta  con el color de la protesta, encima de la corbata.

El caso es que  en un plano general del asalto al Ayuntamiento, se veía y además se podía leer gracias a la gran calidad de la imagen, como una señora de uno sesenta años, morena y guapa, enarbolaba una pancarta que decía con todas las interjecciones posibles algo así como, que ante tamaño latrocinio, solo le quedaba el suicidio.

Y reconozco que el plano, el gesto, su argumentación, no se me van de la cabeza desde hace ya cinco años.

manifestación en Lugo por la Banca. Preferentes.
Manifestación en Lugo por la Banca y las Preferentes, con consignas claras al suicidio

“Porque en esencia no debemos olvidar que el suicidio se convirtió en España en un lema electoral merced a la plataforma de la Ada Colau y sus muchachos”

Porque en esencia no debemos olvidar que el suicidio se convirtió en España en un lema electoral merced a la plataforma de la Ada Colau y sus muchachos, protagonistas del mundo amarillo del Time -Share televisivo de la calidad de imagen y la ingestión de sentimientos. ¿Se acuerdan? Su nombre: “STOP DESHAUCIOS”, una plataforma de éxito con la que algunos impresentables políticos, de Podemos, del PSOE e IU, corearon sus lemas por una mera reivindicación política y pesca de votos.

Recuerden. En uno de sus últimos escraches que la Justicia Española consideró como ilegal, por ejemplo. El de la señora que hoy protagoniza las noticias por su posible salida de la política, Soraya Sáenz de Santamaría que por entonces era vicepresidenta del Gobierno de España, y soportó que los violentos ideológicos corearon frente a su portal, contra los banqueros y políticos del PP, esos asesinos que matan por los desahucios. Así todos lo pudimos ver, y oír,  en  los canales de televisión. Con un par y sin ningún sentido de la mesura.

Y es que el lamentable y éticamente prohibido acto de que  los opositores políticos a un determinado gobierno utilicen los personales e intransferibles suicidios de los seres humanos para arañar votos, sinergias y hasta voluntades, es una indecencia como la copa de un pino: si me permiten estimados lectores la metáfora, se trata en esencia del  último círculo concéntrico que ya hace unos siglos expresó Dante para referir y expresarnos tanto las singularidades como las cualidades el infierno.

El infierno de Dante
El infierno de Dante

“No olviden que en el penúltimo círculo de los apestados para el infinito infierno de Dante llevan la vergonzosa  voz cantante, los confesos traidores”

 

Y no olviden que en el penúltimo círculo de los apestados para el infinito infierno de Dante llevan la vergonzosa  voz cantante, los confesos traidores. Traidores a la patria, traidores a su familia, a sus amigos, a sus correligionarios y en esencia, traidores al ser humano.

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Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

0 comentarios sobre “Alguien debe parar, y ya, la demagogia, interesada, política y traicionera, sobre el suicidio

  • el 11 mayo 2013 a las 21:07
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    Por favor, rectifique usted inmediatamente su artículo porque recoge un error impresentable: No es cierto que la justicia haya considerado ilegal el escrache a la vicepresidenta. Eso es rotundamente falso. El juez ha archivado este caso porque no ha constituido un delito, “sino expresar en la vía pública la información y las ideas del colectivo concentrado sobre el problema de la ejecución hipotecaria”, explica el auto. En definitiva, le pide en honor a la verdad que rectifique sus palabras, o de lo contrario, usted será autor de una infamia. Se lo digo cortésmente, a pesar de su mala educación al referirse a los ciudadanos que buscan justicia. ¿Le puedo pedir respeto a a los que no piensan como usted? Gracias por su atención.

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    • el 11 mayo 2013 a las 22:00
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      “En uno de sus últimos escraches que la Justicia Española ha desconsiderado como ilegal” es lo escrito y nada tiene que ver con sus amables palabras. Todos sabemos de la torpeza de escribir en negativo pero casi nadie sabe algo acerca de la capacidad lectora, de la comprensión y capacidades de comunicación de los seres humanos. El caso es que en esa tarde a la que Vd hace referencia y que un señor Juez ha archivado los vecinos que allí se manifestaron libremente corearon la palabra ASESINOS ¿O no? Y claro está todo mi respeto al mundo de las ideas y lo que es mas importante, a las personas que libremente las expresan, pero si me lo permite estimado Damián, la demagogia con el suicidio está anclada en ese último círculo de los traidores que sufren junto al innombrable, al que hago referencia y expresó Dante, El circulo de los traidores al ser humano.

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      • el 14 mayo 2013 a las 16:14
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        Aprovecharse de los ignorantes es lo que provoca los suicidios, airearlo es sólo un ejercicio de “bendita información”.

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      • el 11 mayo 2013 a las 23:03
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        Estrasburgo condena los escraches
        El ejercicio de las libertades públicas no puede atentar contra el derecho a la intimidad

        HEMOS SABIDO de un auto judicial que argumenta, para justificar los llamados escraches de personalidades públicas (alcaldes, diputados, y quién sabe si pronto banqueros o los propios jueces), que los artículos 20 y 21 de la Constitución –derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica y sin armas– pueden legitimar estos actos de hostigamiento ante la puerta de los domicilios. También hemos oído cómo una de las máximas autoridades judiciales de este país se declaraba «enamorado» (sic) de la libertad de expresión, y afirmaba que estas conductas podrían ampararse, si no son violentas, en este derecho fundamental. Ello no es así: en ningún caso, y bajo ninguna circunstancia puede el ejercicio de estas libertades públicas atentar contra el derecho fundamental a la intimidad personal y familiar que consagra el artículo 18 de la Constitución.
        Las libertades de expresión y de reunión, como todo derecho fundamental, encuentran sus límites en su necesaria armonización con el resto de los derechos constitucionales protegidos. En el caso de la libertad de expresión, el propio artículo 20 de la Constitución que la consagra contiene la denominada cláusula de especialidad, en virtud de la cual esta libertad está limitada «especialmente» por «el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia». Con esta cláusula, la Constitución llama la atención sobre aquellos derechos que con más frecuencia suelen ser ignorados, perturbados o lesionados a través del ejercicio de la libertad de expresión en sus distintas manifestaciones.
        Pues bien, el derecho a la intimidad y a la inviolabilidad del domicilio, consagrado por el artículo 18 de la Constitución, debe hoy interpretarse en un sentido amplio y abierto, que proscribe cualquier tipo de afectación a la esfera familiar, aunque no suponga propiamente una entrada en el domicilio. Así resulta de la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos o Tribunal de Estrasburgo, cuya interpretación de los derechos fundamentales vincula a los países, como España, que forman parte del Consejo de Europa. Desde su conocida Sentencia López Ostra de 1994, el Tribunal de Estrasburgo ha reiterado en numerosos pronunciamientos que «el artículo 8 del Convenio (equivalente al artículo 18 de nuestra Constitución) protege el derecho del individuo al respeto de su vida privada y familiar, de su domicilio, concebido no solamente como el derecho a un espacio físico sino también como el derecho al goce y disfrute, con total tranquilidad, de dicho espacio, por lo que las violaciones de este derecho no solamente se concretan en ataques materiales y corporales, como la entrada en el domicilio de una persona no autorizada, sino también en ataques inmateriales o incorpóreos, como los ruidos, las emisiones, los olores y otras injerencias».
        Entre estas «otras injerencias» que pueden alterar el «derecho al goce y disfrute con total tranquilidad» del domicilio, se sitúan claramente las reuniones o manifestaciones que se llevan a cabo delante de la residencia familiar, por muy legítimos que sean sus fines y por muy pacíficamente que se desarrollen. La gravedad del atentado al derecho de respeto a la vida privada y familiar que suponen estos actos de hostigamiento, se ve agravada por la posible presencia de menores en los domicilios. Como es sabido, los derechos al honor, a la intimidad y a la propia imagen del menor se encuentran especialmente protegidos por nuestro ordenamiento jurídico, como lo demuestra, entre otros muchos ejemplos, el hecho de que el Código Penal, al regular los tipos de los delitos contra la intimidad, estructura como tipo agravado la lesión a la intimidad del menor. Estas garantías adicionales se justifican porque, cuando el sujeto pasivo de los ataques a estos derechos es un menor, no solamente lesionan el honor, la intimidad o la propia imagen, sino que además pueden perturbar su correcto desarrollo físico y emocional, y afectar, en definitiva, a su derecho al libre desarrollo de la personalidad.

        NO EXISTE, por tanto, en nuestro Derecho justificación alguna de tipo constitucional a los hostigamientos (escraches) ante los domicilios, que deben ser calificados, pura y simplemente, como un delito o falta de coacciones, en cuanto conducta «intimidatoria ejercitada contra los sujetos pasivos del delito o contra terceras personas dependientes de él» dirigida a impedir a otro a hacer lo que la ley no prohíbe o a compelerle a efectuar lo que no quiere, «sea justo o injusto». La comisión de este delito no requiere la concurrencia de violencia física stricto sensu, bastando con una conducta de hostigamiento susceptible de intimidar al sujeto pasivo o a su entorno familiar.
        El Código Penal contempla, como una de las posibles circunstancias agravantes de este delito, el que «la coacción ejercida tenga por objeto impedir el legítimo disfrute de la vivienda». Curiosamente, este precepto que fue introducido con la finalidad de proteger a los inquilinos frente los hostigamientos de cualquier tipo por parte de los propietarios, hoy sirve para tutelar a familias que se ven acosadas e intimidadas en sus domicilios por grupos que utilizan vías ilegales y ajenas a los cauces democráticos para compeler a la adopción de reformas legislativas en materia de vivienda. En nuestro país existe un amplio reconocimiento del derecho de reunión y de manifestación: utilícense estas vías de forma lícita, sin atentar contra los derechos de las personas y sin violentar a las familias y a los menores. No hagamos cierta la frase con la que Rafael Sánchez Ferlosio titula una de sus preclaras obras: «Vendrán más años malos y nos harán más ciegos».

        Blanca Lozano Cutanda es catedrática de Derecho Administrativo y profesora de CUNEF.

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  • el 12 mayo 2013 a las 16:02
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    Esto ya roza el paraxonismo, bueno, lo dejo atrás hace bastante tiempo. El fundamentalismo liberal, simplemente, ha quebrado.

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    • el 14 mayo 2013 a las 12:35
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      Leo con estupor sus amables líneas y no comprendo su expresión. ¿Es Vd un poeta que crea lenguaje? ¿Un visionario capaz de sentir las quiebras del pensamiento occidental? ¿O quizás, un logsiano, que confunde los términos? Qué quiso decir con paroxonismo. Gracias don Alberto Villanueva por su colaboración.

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  • el 13 mayo 2013 a las 21:47
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    El Consejo de Administración de Cajastur está formado, de forma mayoritaria, por personas que nada tienen que ver con la gestión bancaria. Son políticos a los que sus partidos les han colocado allí para pagar servicios o bien para controlar. No obstante, según han señalado a esta revista algunos consejeros, su función consiste en levantar la mano ya que casi todo se aprueba a la búlgara y viene bien mascado desde la alta dirección. ATLÁNTICA XXII ha comprobado, a través de los diferentes informes corporativos publicados, que muchos de estos consejeros y otros que les precedieron han utilizado a la Caja para pedir préstamos personales, hipotecas y tarjetas en magníficas condiciones. Son cantidades considerables, en algunos casos muy abultadas, que se negarían probablemente a la mayoría de los ciudadanos con ingresos medios. Publicamos aquí los representantes del Consejo de Administración vinculados a la actividad política, dejando fuera a los representantes de impositores y empleados.

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    • el 14 mayo 2013 a las 12:39
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      ¿Y dónde es aquí?

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  • el 17 mayo 2013 a las 6:22
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    Y es que el lamentable y éticamente prohibido acto de que los opositores políticos a un determinado gobierno utilicen los personales e intransferibles suicidios de los seres humanos para arañar votos, sinergias y hasta voluntades, es una indecencia como la copa de un pino: si me permiten estimados lectores la metáfora, se trata en esencia del último círculo concéntrico que ya hace unos siglos expresó Dante para referir y expresarnos tanto las singularidades como las cualidades el infierno.

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  • el 17 mayo 2013 a las 10:48
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    El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida. La más terrible decisión es la de quitarse la vida porque el suicidio pese a que es el acto más privado que existe, es el que involucra más personas.

    Gran parte de las interesantísimas reflexiones de Séneca sobre la actitud ante la muerte la encontraremos en las Cartas a Lucilio. Séneca es un valiosísimo referente, a tener en cuenta a la hora de tratar el tema de la libertad y el poner fin a nuestras vidas:

    “aplicaremos al hombre las palabras no matarás, entendiendo: ni a otro ni a ti, puesto que quien se mata a si mismo mata a un hombre” (OCI,XX,50)

    “(La vida)…es inquietud constante, trabajo, lucha, privaciones: éstas son las condiciones necesarias, de las que ningún ser humano, ni por un solo instante, debe atreverse siquiera a pensar en substraerse. Para vivir honradamente hay que esforzarse, extraviarse, debatirse, equivocarse, empezar algo, abandonarlo, recomenzarlo y abandonarlo otra vez: luchar y renunciar eternamente. La tranquilidad solo es ruindad espiritual”.

    El suicidio es entonces un sin-sentido porque si se tiene el coraje de poner fin a su vida también se puede encontrar el coraje de vivir. Nunca hay que darle la espalda al problema sino hacerle frente sin miedo o con él. Que estemos vivos o muertos no cambia nada. Somos energía y la energía no muere, se transforma. A la conciencia le pasa lo mismo. Lo único que se mata es el cuerpo que vive, no los sufrimientos.

    Desgraciadamente, en nuestro mundo familiar y social, los “muertos así” se convierten, alarmantemente, en héroes románticos: aquellos que al hacerse daño a sí mismos consiguen dignificar sus sufrimientos y transcender. Ni que decir tiene que esto no ocurriría si la sociedad no estuviese predispuesta a los atavismos de estos mitos y asumiera su responsabilidad ética de reflexión y discernimiento serios, y a día de hoy.

    Es urgente reconsiderar “sus verdaderas existencias”: hechas de ambiciones y deseos contrariados, que al no ser resueltos, se baten en retirada para substraerse del olvido.
    Los suicidios están precedidos todos de un bagaje emocional muy perturbador y de un sabor más amargo todavía, pero quedan como “ejemplos” perniciosos que tienen efectos devastadores, cargados de futuro con muchas grietas y un alto nivel de contaminación en el aire que envuelve familiares y amigos, más allá de lo “razonablemente” esperado. Maldita sea, no puede permitirse a “nadie” hacer demagogia:

    “Y es que el lamentable y éticamente prohibido acto de que los opositores políticos a un determinado gobierno utilicen los personales e intransferibles suicidios de los seres humanos para arañar votos, sinergias y hasta voluntades, es una indecencia como la copa de un pino.”

    A mi entender, don Manuel, está acusando/pidiendo/clamando que el problema sea revisado bajo el espectro de luces humanas intensas y que las leyes las tengan en cuenta para que se cambien y prohíban estos abusos tan demoledores. De semejante tragedia, no se puede sacar provecho alguno.

    A nuestra crisis económica-social la precede otra de espectros mucho más hondos y profundos que es la crisis moral que se ha asentado en nuestra madre patria. Vivimos una sociedad enferma y perdida que no sabe reaccionar correctamente y no tiene escrúpulos para lograr sus fines políticos o de cualquier otra clase. Así, la señora Ada Colau, no siente mayor “reparo” en darles sabor de héroes (personas que construyen) a los antihéroes (personas que destruyen/ autodestruyen) cuando su única y verdadera responsabilidad humana y política es encarar los problemas enarbolando las banderas que respeten y defiendan la vida sin transgresiones de ningún tipo y mucho menos suicidas.

    “El suicidio es a menudo la solución permanente de un problema pasajero.”

    “La tercera causa de la mortandad es el suicidio. Son muchas las personas que, por motivos a veces difíciles de explicar, deciden acabar con su propia vida.”

    Nuestra responsabilidad ante los seres más desgraciados, que son los que han perdido la fuerza de vivir, es empujarles hacia adentro, con nosotros, en el plano de la dificultad familiar y el anonimato del común de los mortales. Llenar las primeras páginas con un suicidio es algo que la propia familia impediría de no estar tan demoledoramente perturbada. Airear despreocupadamente/dolosamente estas tragedias nos un acto de “bendita información”, es malévolo. Sabemos que las aumentan.

    Sumo mi voz y el dolor de la experiencia para revindicar el cese inmediato de semejantes desatinos. Y le grito a la vida, que va necesitada de justicia. Paremos esto.

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  • el 17 mayo 2013 a las 21:45
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    Y es que el lamentable y éticamente prohibido acto de que los opositores políticos a un determinado gobierno utilicen los personales e intransferibles suicidios de los seres humanos para arañar votos, sinergias y hasta voluntades, es una indecencia como la copa de un pino: si me permiten estimados lectores la metáfora, se trata en esencia del último círculo concéntrico que ya hace unos siglos expresó Dante para referir y expresarnos tanto las singularidades como las cualidades el infierno.

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