
«Las actuales dictaduras, tienen muy mala fe y mala leche, solo con hacer proselitismo del sufrimiento y la sangre de los pueblos masacrados»
No quiero hablar del pueblo, ya hay muchos comentarios acerca de él. Hoy solo quiero hablar en general de política. Yo no soy político, eso es evidente, porque no me gustan las mentiras ni las medias verdades. Puedo tener simpatías por todo lo que no sea ultra izquierda, porque hay que tener mucho estómago para digerir el pensamiento sanguinario que ésta exige, siempre olvidando que lleva a sus espaldas más de ciento treinta millones de muertos inocentes de toda culpa.
Unos, los que son conscientes del pasado y de las actuales dictaduras, tienen muy mala fe y mala leche, solo con hacer proselitismo del sufrimiento y la sangre de los pueblos masacrados, o eso o es que son unos inocentes de tomo y lomo y creen en los Reyes Magos y otros los inconscientes e inocentes que creen en las mentiras de una vida mejor con pajaritos, campos de amapolas y buena ralea de estos candidatos a dirigentes totalitarios, son culpables por no enterarse ni informarse de ello.
Dicen las leyes que el desconocimiento de la misma, no exime de su cumplimiento, efectivamente, por eso los que buscan destruir el sistema desde la propia libertad que les da el sistema no deberían tener cabida en la democracia y menos en la Constitución de los países libres. También por otra parte, el desconocimiento de la historia del comunismo no exime de la culpa de serlo, por eso deben asumir los muertos causados por ellas. Si aún así persisten en sus ideas, no será por desconocimiento, será por mala ralea.
Ciertamente esto es así y en muchos países estas opciones fascistas, nazis y comunistas están prohibidas, la libertad de los individuos hay que defenderla desde la custodia de las leyes que deberían usarse siempre y en todo lugar para la defensa de la libertad, después ya quedan todos los demás condicionantes. Pero nunca antes de la libertad individual de los ciudadanos que se ajusten a las leyes y a los límites que les impone la libertad de los demás.
