Cantinelas españolas o Romancero de la feminista exprés. Por Vicky Bautista Vidal

La última acción de las Femen, en España
La Policía Nacional puso en libertad a la única española de las tres activistas de Femen que en septiembre del 2013 interrumpieron semidesnudas el Pleno del Congreso para defender el aborto

“Más o menos es el tiempo en que emergieron en los medios un puñadito de feminazis, lesbianas confesas que nos torturaban con sus arengas y el romancero de la feminista exprés”

El cuento chino del movimiento feminista es una historia fabricada en un año, dos a lo sumo. Y perdóneme cualquier chino que se digne leer este escrito. Más o menos es el tiempo en que emergieron en los medios un puñadito de “feminazis”, lesbianas confesas que nos torturaban con sus arengas, decían ellas feministas, y momento en el que comenzaron desde las redes a deleitarnos con fotografías de peluchonas sin compresa. Locas con ordeñadores insertados en las domingas, en defensa de las vacas, ofendidas, criaturas, por las groseras manos de los hombres que manipulan sus ubres diariamente para extraer la leche. Grupitos de aulladoras con pancartas. Fotografías de traseros, supuestamente de mujer feminista española haciendo sus necesidades en la puerta de alguna iglesia… En ocasiones sacadas en otros países con gente de otro sitio reivindicando vaya usted a saber qué.

En principio las tales feministas de cartón piedra eran seis o siete, siempre las mismas. Así es como se monta un movimiento: Miles de tweets y mensajes en las redes sociales y se da la sensación de que el mundo se ha vuelto loco y que el grupo feministoide es imparable, arrollador y nutrido. Se promueve o se inventa por parte de algún partido político afín y se organiza el lobby femenino-perroflauta. Después, se crean asociaciones con parientas y conocidas como cabezas visibles y se engorda el globo falso con subvenciones millonarias y con el empuje de los medios, comprados o vendidos, que es lo mismo, para hacer como que. 

“Señoras encantadas consigo mismas y deseosas de escribirse chorradas en los pectorales, y, por supuesto, ponerse para la foto”

Emergieron después las “Femen”: señoras encantadas consigo mismas y deseosas de escribirse chorradas en los pectorales, y, por supuesto, ponerse para la foto. Si no hay fotógrafos no hay esperpentas en toples dando saltitos.
Se añade algún discurso patético oportunista por parte de destacadas “miembras” del gobierno en funciones, así, por sus cataplos y desde los estamentos oficiales se alimenta el fuego y se vapulea con leña mediática al mono -hombre-. Se desempolva alguna frase que suene, como “hetero patriarcado”, y ya está enjaretada la representación.

Entonces, como siempre hay un roto para un descosido, el globo hinchado crece aún más y la sombra larga de la desvergüenza alcanza también a la Justicia y los medios putrefactos inflan los fuelles para que siga subiendo el siniestro bluf. Después, se mezclan churras con merinas y se toma algún caso de violación como bandera de reivindicación y aparece la historia de violencia de género, que es otro tema, y se mete todo en una coctelera, se sirve la copa envenenada a las multitudes y se pasa olímpicamente sobre montones de ataques y violaciones diarias, especialmente, si las llevan a cabo sujetos de esos tan bien amados por ese señor que sube tanto en avión y su Corte de los Milagros.

“Para esos casos tremendos y demasiado frecuentes ni hay pancartas, ni ninguna ministra se echa las manos a la cabeza en la tele”

Para esos casos tremendos y demasiado frecuentes ni hay pancartas, ni ninguna ministra se echa las manos a la cabeza en la tele, y las supuestas feministas, parecen no sentir tanto la humillación de otras mujeres. Por que ellas, ya tienen su caso mediático, uno, y su pancarta. No queda sitio para más.

En la sociedad no existía en realidad este movimiento feminista. Principalmente porque ni hacía falta, ni viene a cuento ni estamos en 1900, porque en el presente, cualquier señora de buen o mal ver puede hacer lo que quiera con su cuerpo; puede ir y venir y salir a la calle vestida de lagarterana o de lagarta o de Sissi emperatriz y nadie va a decir nada. Las compresas no faltan en supermercados y farmacias, todavía no estamos como en Venezuela, y a nadie le importa si quién se acuesta con la vecina del tercero lleva pantalón o falda. 

“Las reivindicaciones, que son necesarias todavía en la sociedad, se remiten a una igualdad en los sueldos y en una educación inicial del individuo”

Las reivindicaciones, que son necesarias todavía en la sociedad, se remiten a una igualdad en los sueldos y en una educación inicial del individuo que las familias, en especial las madres, debían haber ido dando a sus hijos desde hace ya tiempo. No olvidemos que, hasta hace pocos años, quien criaba a los niños eran las madres y todos sabemos que nuestros pasados métodos no concuerdan con lo que se precisa ahora, en el siglo XXI y si las distinciones de sexo y las obligaciones eran unas por parte de cada miembro de la pareja, todo ha cambiado y somos todos quienes debemos intentar formar a los que llegan al mundo de acuerdo a como deseamos que enfrenten la vida y su relación con los demás.

El ciudadano se crispa porque los que tiran de los hilos tiran demasiado de la cuerda. Y estos, encima, se sorprenden cuando las multitudes corren con las cabezas en una bandeja detrás de quien les prometa, qué menos, normalidad, equilibrio, criterio, razón y lógica.

Si en este espinoso tema hay algo divertido, sería el autoengaño de ciertos partidos que acusan a todo descontento como miembro de “extrema derecha” o viejo… o cualquier cosa con tal de no reconocer sus propios fallos. Pese a lo divertido, las ganas de reír se disuelven en el desasosiego general. Todo tiene un límite.

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Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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