Criminólogo, abogado, profesor de artes marciales, experto en terapias japonesas y crítico cinematográfico en diversas publicaciones, webs, y en RNE1, donde ejerció como "el Doctor Mabuse". Su pasiión por los clásicos, Shakespeare, las Bellas Artes, la Historia, Roma y Oriente -sobre todo Japón- ocupan sus pocos ratos libres. Y entre mis pasiones debo con sinceridad añadir "Londres"
Ciertamente. Pero no alcanzo a entender cómo se puede ser enemigo de un hombre bueno, amigo Manuel Artero. Las almas pequeñas se lian en combates minúsculos. Tengo la seguridad de que ese no es tu caso. Un abrazo.
Precisamente los buenos hombres tienen muchos enemigos .
El enemigo de un hombre bueno no es enemigo de ese hombre sino de sí mismo. Con esa frase comencé una conferencia que di hace años en el departamento de Clásicas de la Universidad de Cáceres. Lo aplico a ti: quien te quiera mal, a sí mismo se hará daño.
Gracias maestro por sus palabras!
Los hombres buenos, conscientes de la impermanencia, por no tener, no tienen ni enemigos.
Se tienen solos.
Salud