Hablando de machismo y feminismo en el animal humano ¿Quiénes somos culpables? Por Rodolfo Arévalo

Hablando de machismo y feminismo ¿Quienes somos culpables?
Hablando de machismo y feminismo ¿Quiénes somos culpables?

“Hablando de machismo, ¿quiénes somos culpables? La evolución tiene dos formas de verse. ¿Mejora a los individuos o los degrada?”

Hablando de machismo, ¿quiénes somos culpables? La evolución tiene dos formas de verse. ¿Mejora a los individuos o los degrada? Esta pregunta no tiene respuesta, depende de lo que cada uno quiera poner como positivo o como negativo. La evolución está condicionada a la recombinación de genes y las mutaciones que vayan apareciendo por acción de factores externos e internos como el efecto de la radiación cósmica u otros factores físicos, biológicos y químicos. Y lo que está claro es que la evolución de las especies, incluida la especie humana, está condicionada por mutaciones en sus genes.

Las circunstancias, el fenotipo, tienen que ver un poco, muy poco, casi nada de nada. Ya quedó en absoluto ridículo Lysenko con sus experimentos fallidos, expuesto como verdaderos, en la antigua URSS. Solo le importaba dar veracidad a una forma de organizar el mundo totalmente absurda y dictatorial. Otra cosa distinta es que hablemos de pensamiento y cultura, es decir lo que se ha denominado meme. Los de los humanos son culturales e históricos.

Por mucho que una serie de individuos se pongan a patalear en su casa, en el rellano de su escalera, en la calle, en la universidad o en el laboratorio de ciencias, no cambiaran un ápice los postulados biológicos que rigen los comportamiento íntimos de los humanos. Pueden cambiarse los sociales, pero solo de la manera en que estos respeten la libertad de la fuerza genética de los individuos. Por mucho ambiente o fenotipo que haya presionando en un sentido determinado, nada va a cambiar, salvo por mutación genética beneficiosa para sobrevivir. Si el cambio requerido implica alterar la esencia de la evolución del ser humano, por presión exterior y no por mutación, debe considerarse, la hipótesis, una solemne estupidez. Por qué, sería la pregunta. Respuesta, querida amiga: porque el producto de las reacciones que se producen en el cerebro humano y que llamamos consciencia no es inmaterial, se haya basado en los postulados quimio eléctricos y estos están indisolublemente unidos a nuestro ser físico.

“Muchos seres humanos cambian sus creencias a lo largo de la vida, Sí, pero eso se debe a cambios fortuitos en la configuración neuronal”

Una persona no elige ser creyente o ateo, simplemente su configuración mental basada en sus genes hará que por muchas interconexiones neuronales que se produzcan sea lo que su configuración neuronal le permita. Se dirá a esto que muchos seres humanos cambian sus creencias a lo largo de la vida, Sí, pero eso se debe a cambios fortuitos en la configuración neuronal, ésta si debida al impacto del fenotipo. Porque es mecánica y nada tiene que ver con la genética ni la inexistente trascendencia.

El animal humano se cree superior y lo es, en relación a otros seres vivos, pero simplemente porque tiene la capacidad de reflexionar acerca de lo que le rodea y de sí mismo. Elabora un intrincado mapa neuronal de las cosas físicas y virtuales en su interior, que previamente ha conocido desde su fenotipo. Fuera de eso nada. Puede suponer, inventar, pensar, comportarse de una u otra manera un periodo de tiempo, pero al final todo eso obedece a dictados genéticos y que tienen solo que ver un poco con el fenotipo que le rodea.

Nada de lo humano es fruto del pensamiento libre, porque el pensamiento, su elaboración es fruto de reacciones celulares, en definitiva genético. Nada extraño al comportamiento “ser humano” salvo por la coerción, puede ser impuesto a éstos, tarde o temprano saldrán sus reacciones animales. Pueden controlarse, pero solo en los individuos que son conscientes de que sus reacciones y sentimientos son fruto de su esencia. Puede luchar y controlar sus deseos, pero nunca obrar contra lo que les dicta su ser. Salvo con un gran esfuerzo y disciplina que no todo el mundo posee. Por eso se hicieron las leyes, para poder vivir en grupos sociales. Concretamente en los grupos humanos estas se originan para evitar esa estructura violenta y muy jerarquizada del grupo primate. Convirtiéndola en lo que se llaman jefaturas promovidas por un Mumi, el proveedor al que los demás les llevan “Impuestos” en forma de alimentos que, él luego revierte en el pueblo en forma de gran fiesta bacanal.

“La socialización permitió que los líderes aceptaran la posibilidad de dar a los otros machos la posibilidad de cubrir a las hembras, que antes solo podían ser cubierta por el macho alfa”

La socialización permitió que los líderes aceptaran la posibilidad de dar a los otros machos la posibilidad de cubrir a las hembras, que antes solo podían ser cubierta por el macho alfa. Esto crea otra jerarquía, las mejores hembras se emparejaran con los mejores machos, ellas elijen. Los machos nos aguantamos, porque en el juego de la selección natural somos meros comparsas. O sea unos bobitos de baba frente a ellas que eligen. Por eso a veces me pregunto, por qué esa obsesión de algunas hembras humanas en decir que los machos son violentos y dominadores, no tiene sentido preguntar por algo que es genético y querer cambiarlo, máxime cuando la selección de los genes del macho está en posesión de las hembras.

La mayor capacidad de reproducción de los machos alfa, está fomentada por la elección de las hembras que repartieron ese rasgo entre las poblaciones. Solo porque las hembras lo elegían frente a otro tipo de macho, más tranquilo y más apegado al hogar. De esto no tiene la culpa nadie, solo la animalidad selectiva de la hembra humana en su violencia discriminatoria hacia lo que ellas creen machos que no sirven para reproducir sus genes, en definitiva a la genética, de lo que llamamos animal humano.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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